Su banda de rock cristiano cambió la visión que muchos jóvenes tenían de los seminaristas

José Calderero de Aldecoa

La vocación del padre Krzysztof Seroka se empezó a forjar desde pequeño junto a su familia. En su adolescencia también contó con el ejemplo de los curas de su parroquia «que, con su celo y alegría, supieron infundir en mí un gran amor a Cristo», explica. En el seminario, formó una banda de rock cristiano que tuvo un gran éxito entre los jóvenes de la diócesis. Se ordenó sacerdote en 2010 y, tres años después, su obispo le mandó a Roma a estudiar comunicación. San Juan Pablo II es un modelo en su vida

Del 25 de julio al 1 de agosto de 2016, se celebrará la JMJ de Cracovia, bajo el patronazgo de san Juan Pablo II. El que fue el primer Papa polaco de la historia es un referente a la hora de organizar la Jornada Mundial de Juventud en la ciudad en la que fue arzobispo. Pero el santo polaco no es solo ejemplo para los organizadores de la JMJ. Son muchos los compatriotas que se fijan en él.

El padre Krzysztof Seroka también es polaco y proviene de la diócesis de Elk. Siempre ha tenido como modelo a san Juan Pablo II y de él aprendió «su gran amor por el hombre y especialmente por los jóvenes», revela el propio sacerdote en el último boletín del Centro Académico Romano Fundación.

Al igual que el Papa santo, el padre Krzystof es un apasionado de la naturaleza, donde suele llevar a sus alumnos. También se parece al santo en su carismática personalidad, lo que le hace ser un cura muy popular en su diócesis.

Su vocación al sacerdocio comenzó en casa. «Puedo decir que somos una familia que vive intensamente su fe. Pertenecemos al movimiento familiar llamado Domowy Kosciól (Iglesia doméstica). Fue en este ambiente donde creció en mi alma la semilla del sacerdocio», asegura el padre Krzystof. Aunque la gracia especial de la vocación le vino gracias al testimonio de los párrocos y los vicarios que «me acompañaron durante mi adolescencia: dos sacerdotes jóvenes y misioneros que, con su celo y alegría, supieron infundir en mí un gran amor a Cristo», explica él mismo en el CARF.

En su memoria también quedaron grabadas las peregrinaciones que hacían al Santuario de Czestochowa. Dos veces al año, «caminábamos 517. km durante dos semanas, acampando aquí y allá; rezando y cantando en un ambiente verdaderamente cristiano», explica. «Caminatas inolvidables que después he vuelto a recorrer muchísimas veces, ya como sacerdote. Pienso que Czestochowa fue un punto clave en mi vocación», añade.

Seminario rockero

Krzysztof Seroka entró a los 19 años al seminario al acabar sus estudios de bachillerato. «Fue un paso muy natural, pues desde pequeño estaba convencido de que eso era lo que Dios quería de mí. Lo tenía tan claro que, a pesar de que tuve muchas amigas, no quise nunca entablar una relación de noviazgo», explica. Pero a pesar de su convencimiento no faltaron los problemas, que le llegaron dentro del seminario. «Creo que estas pruebas me sirvieron para consolidar más la llamada de Dios», sentencia el padre Krzysztof al respecto.

Pero en el seminario no solo hubo problemas. En aquella etapa fue también cuando formó, junto con otros seminaristas, una banda de rock cristiano, una iniciativa que, según explica él mismo a través del CARF, tuvo mucho éxito. «Ofrecíamos conciertos donde dábamos nuestro testimonio y mostrábamos a los jóvenes la alegría de dejarlo todo para seguir a Cristo. Yo era el bajista de la banda. Esto dio mucha vida al seminario y a toda la diócesis, y cambió la visión que muchos de los jóvenes tenían de los seminaristas», asegura.

De una banda rockera cristiana a estudiar comunicación en Roma

El padre Krzysztof Seroka fue ordenado sacerdote en mayo de 2010. Estuvo tres años desempeñando su ministerio en la parroquia de Gizycko. Y en el verano de 2013, su obispo le pidió que fuera a Roma a estudiar Comunicación Social Institucional. Ahora el sacerdote polaco se encuentra en Roma cursando sus estudios en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz.

José Calderero @jcalderero