Sin olvido. ¿Venganza o perdón?

Juan Orellana
Ali Ungar, cuyos padres fueron asesinados por los nazis, y Georg, hijo de uno de los asesinos, viajan al lugar del suceso. Foto: Surtsey Films

A los españoles a menudo nos parece excesivo el número de películas que se dedican a hurgar en la herida del Holocausto. Ciertamente parece un rayo que no cesa ya que, aunque pasen los años, siguen estrenándose largometrajes que vuelven una y otra vez a la cuestión. Pero lo cierto es que aquella tragedia que en España vivimos de lejos y casi de oídas, fue uno de los hechos más terribles de la Historia, que puso de manifiesto de lo que es capaz el ser humano cuando dimite de su propia conciencia y se doblega a lo que dicta lo políticamente correcto del cada momento. Y no hablamos solo de los nazis, sino de todos aquellos civiles que se aprovecharon, que colaboraron, que delataron, que miraron hacia otro lado, que traicionaron y que mintieron.

Sin olvido viene a engrosar la larga lista películas sobre el tema, pero con la peculiaridad de que se trata de una coproducción entre Eslovaquia, República Checa y Austria. La historia está ambientada en la actualidad. Ali Ungar (Jirí Menzel) es un eslovaco de 80 años cuyos padres fueron asesinados por los nazis en Austria. Ali descubre gracias a un libro recién publicado quién fue el oficial responsable de aquel crimen, y decide averiguar si aún vive, para ir a ajustar cuentas con él. Pero a quien encuentra es a su hijo Georg (Peter Simonischek), un jubilado dedicado a la buena vida. Entre ellos empieza una tensa relación que se materializa en un viaje juntos al lugar de los hechos. Georg va a ir tomando conciencia de la realidad de su padre, y de la brutalidad de un pasado que él ha preferido olvidar.

La película no desvela nada nuevo, pero su diferencia es que se centra en la relación entre los personajes y en su recorrido personal. Lo más significativo, sin embargo, y la verdadera clave del filme, es que pone todo el peso en la toma de conciencia y no en la posibilidad del perdón. La cinta está atravesada de un concepto de justicia implacable, justiciero, cercano a la ley del Talión, y en ese sentido, la cinta deja un sabor amargo, la sensación de una espiral de mal que nunca encuentra el bien.

Interesante como llamada de atención. Decepcionante en su propuesta humana, de corto recorrido.

Sin olvido
Director:

Martin Sulik

País:

Eslovaquia

Género:

Drama

Público:

Pendiente de calificación