«Sin el Espíritu seremos un partido eclesial, pero no la Iglesia» - Alfa y Omega

«Sin el Espíritu seremos un partido eclesial, pero no la Iglesia»

El Papa insiste durante la audiencia en la importancia de la predicación, la fraternidad, la Eucaristía y la oración : «Todo lo que está fuera de esto no tiene fundamento»

Fran Otero
Foot: Vatican Media

El Papa Francisco continuó este miércoles con sus catequesis dedicadas a la oración, de la que dijo forma parte de las cuatro características que debe tener la vida eclesial. Estas son, además de la citada, la escucha de la enseñanza de los apóstoles –la predicación–, la custodia de la comunión recíproca –la fraternidad y la unidad– y la fracción del pan –la Eucaristía–.

«La existencia de la Iglesia tiene sentido si permanece unida en Cristo en la comunidad, en la Eucaristía, en su Palabra y en la oración. Todo lo que crece fuera de estas coordenadas no tiene fundamento», afirmó el Pontífice desde la biblioteca del palacio apostólico.

Para el Pontífice, toda acción que no incluya estas características está privada de eclesialidad, pues «es Dios quien hace la Iglesia, no el clamor de las obras». Y añadió: «La Iglesia no es un grupo de emprendedores, la Iglesia es obra del Espíritu Santo».

Francisco, que han improvisado en algún parte de su intervención, ha manifestado que ve «con tristeza» cómo hay alguna comunidad que, «con buena voluntad, se equivoca de camino porque piensa hacer la Iglesia como si fuera un partido político» y los cambios se hacen en función de «mayorías o minorías».

E insistió: «Para evaluar si una situación es eclesial o no tenemos que acudir a estas coordenadas: la vida comunitaria, la oración, la Eucaristía… Si falta esto, falta el Espíritu y si falta el Espíritu seremos una bella organización humanística de beneficencia, un partido eclesial, pero no la Iglesia».

En este sentido, recurrió a Benedicto XVI para recordar que «la Iglesia no crece por proselitismo como cualquier empresa, sino por atracción, y quien mueve la atracción es el Espíritu Santo».

Dicho esto, se centró en la oración, de la que dijo que es «el fuego vivo del Espíritu que da fuerza al testimonio y a la misión». En este sentido, puso como ejemplo a la Iglesia primitiva, cuyos primeros pasos «estuvieron siempre marcados por la oración». «Experimentaron que el encuentro con Jesús no era algo histórico, sino que continúa en la propia vida. Es el motor de la evangelización», concluyó.