«Si el protocolo antiacoso escolar se aplica bien, funciona»
El suicidio de Sandra Peña, que se quitó la vida, supuestamente, tras recibir acoso escolar, ha reabierto el debate sobre el protocolo antiacoso escolar. María Jesús Fernández, presidenta de la Asociación Madrileña Contra el Acoso Escolar, asegura que funciona, aunque hay centros que lo utilizan para cubrirse las espaldas. «Hacen falta más medios»
—¿El protocolo antiacoso escolar funciona?
—Si se activa en el momento oportuno y quien lo debe aplicar está formado para ello, sí funciona. Aunque también es cierto que es necesario trabajar de forma preventiva. El problema es que hay veces que el protocolo se utiliza para cubrirse las espaldas. No se aplica bien, pero el docente puede justificar que lo ha abierto y que no ha percibido nada. Al final, el resultado es aún peor, porque deja a la víctima desprotegida y con el mensaje de que no la vas a ayudar pase lo que pase. Y luego hay veces que ni siquiera se abre el protocolo, como parece que ha ocurrido en el caso de Sevilla.

—¿Conoce algún caso en este sentido?
—Sí. Esta misma mañana me ha llamado la madre de una niña con autismo. Me decía que le quitan el bocadillo, que le pegan todos los días y el colegio está avisado desde el inicio de curso y no hace nada. La pobre niña no quiere ni entrar en el colegio. Fíjate si es grave el asunto que el año pasado la tiraron por las escaleras y le cortaron el pelo y en ningún caso se abrió el protocolo. Es indignante. Es cierto, que hay casos en los que se puede dudar, pero otros son flagrantes y no se hace nada. Aquí, por ejemplo, hemos tenido niñas que recibían whatsapps con amenazas de muerte y el centro ni siquiera los ha mandado a Fiscalía.
—¿En qué se puede mejorar para combatir mejor el acoso escolar?
—Hacen falta más medios. El año pasado, por ejemplo, fui a la Asamblea de Madrid, a la Comisión de Educación, y en ese momento había 3.200 protocolos abiertos (1.200 en Primaria y 2.000 en Secundario). Procesar todo eso no es sencillo. El problema es que luego se reconocen cuatro o cinco a lo sumo. Muchos casos los reducen a «problemas de convivencia».

—Pocas veces se trata el tema del acoso escolar desde la perspectiva de los padres de los niños acosadores. ¿Cómo se debe afrontar este tema con tu hijo cuando es el victimario?
—Es muy importante ir todos a una, junto con el colegio. Que el niño reciba el mismo mensaje tanto en las escuela como en casa. Cuando ocurre un caso de bullying hay que trabajar con todos los actores; con la víctima, por supuesto, pero también con los acosadores, para que no repitan esa violencia con otros compañeros. E incluso con los testigos, que han presenciado el hecho pero no han defendido a la víctima.
—¿Es conveniente cambiar de centro a un niño que sufre acoso?
—Sobre todo es injusto. A nosotros no nos parece idóneo porque el niño no ha hecho nada. Es una medida extraordinaria si peligra la salud o directamente la vida del niño. Y si finalmente cambia de colegio, hay que trabajar psicológicamente con él aunque en el nuevo centro no sufra acoso. A veces pasa que no se trabaja con el niño, un compañero sufre bullying y entonces se reabre la herida.
Los clubes de Liga F guardan un minuto de silencio en memoria de Sandra Peña, la niña que tristemente perdió la vida víctima del acoso escolar.
— Liga F (@LigaF_oficial) October 18, 2025
Descanse en paz pic.twitter.com/KTS76OmcKr