Salamanca será cada cinco años la capital mundial de los jóvenes vicentinos - Alfa y Omega

Salamanca será cada cinco años la capital mundial de los jóvenes vicentinos

El II Encuentro Internacional de Jóvenes se cerró en Madrid con un acto con motivo del Día Mundial del Refugiado

Fran Otero

El II Encuentro Internacional de Jóvenes se cerró en Madrid con un acto con motivo del Día Mundial del Refugiado

Este jueves los jóvenes de más de 100 países que participaron en el II Encuentro Internacional de la Juventud de la Sociedad de San Vicente de Paúl regresan a sus hogares después de vivir en Salamanca, Ávila y Madrid una experiencia inolvidable, conociendo cómo trabajan los jóvenes de otros países y su situación concreta. El objetivo ya está puesto en el año 2023, cuando la juventud vicentina vuelva a darse cita en un encuentro de estas características. Y será, de nuevo, en Salamanca que, por decisión del presidente general, el brasileño Renato Lima de Oliveira, será sede permanente.

Así lo han anunciado este miércoles en una acto público en el que, además de los representantes de la SSVP, participaron jóvenes de países como República Centroafricana, Zambia, Nigeria, Sudáfrica o Venezuela. Lugares donde hoy la población vive circunstancias difíciles y donde estos jóvenes, como Sociedad de San Vicente de Paúl, están intentando dar una respuesta, ya se a favor de la pacificación o en la ayuda más inmediata a los más pobres.

Como Hugues Bimako, de República Centroafriana, que narró dos experiencias que vivió en sus propias carnes como acogedor de refugiados o migrantes. Recuerda un ataque contra una iglesia en la que murieron más de 20 personas y muchas tantas tuvieron que escapar. Como en su casa había seguridad, allí acogió a numerosas personas, entre ellas 11 menores, durante 48 horas ofreciendo los cuidados básicos.

La segunda fue con una mujer camerunesa desorientada, a la que acogió en la habitación de su hotel a pesar de los comentarios que podía provocar –pues no estaba en su ciudad– para que no durmiese en la calle. Le compró las medicinas que necesitaba y le dio dinero para que volviese a casa. «Hay que acercarse al prójimo siempre, aunque no parezca refugiado. Hay que atender a todos y, por esto, deberíamos estar dispuestos a abrir nuestras casas», añade Bimako.

Especialmente emotivo fue el testimonio de Josmary Palencia, de Venezuela, quien, con lágrimas en los ojos, relató la situación que vive este país: «La Sociedad de San Vicente de Paúl lleva 133 años en Venezuela y en los últimos cinco hemos tenido más trabajo que en los 128 anteriores». En su opinión, la situación política y social ha quebrantado la dignidad de los venezolanos: «Hay persecuciones políticas, pobreza, falta de medicinas, dificultades para hacer llegar la ayuda… Hay más de un millón de desplazados y es una situación que ha todos nos duele porque hemos visto cómo se han roto familias y cómo el aeropuerto se ha convertido en un lugar para las despedidas y no de ir y venir».

La estancia en Madrid de los jóvenes este miércoles coincidió con la celebración de la Jornada Mundial del Refugiado ante la que la Sociedad de San Vicente de Paúl quiso realizar un declaración que leyó su presidente general, Renato Lima. «Queremos reafirmar que las personas no son piezas de intercambio de intereses políticos y mucho menos hacerlos invisibles en los conflictos y guerras entre naciones que, de alguna manera, causan estas graves situaciones», afirmó.

En este sentido, pidió  a la comunidad internacional una respuesta «urgente» y «concreta» y soluciones para «acoger, proteger, promover e integrar a migrantes y refugiados.

F. Otero