«Sacaron el sagrario, lo descuartizaron y profanaron el Santísimo»

El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, va a presidir la Misa de desagravio que tendrá lugar esta tarde a las 19:30 horas en la parroquia de San José, asentada en el municipio de Colmenar Viejo. Este fin…

Carlos González García

El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, va a presidir la Misa de desagravio que tendrá lugar esta tarde a las 19:30 horas en la parroquia de San José, asentada en el municipio de Colmenar Viejo. Este fin de semana, en la noche del 19 al 20, esta iglesia que, desde el año 2005 y gracias a la Asociación San José, viene trabajando con población en riesgo de exclusión social (dificultades socioeconómicas, psicosociales, formativas, socio laborales, etc.), sufrió, en palabras del párroco, Antonio del Amo, a Infomadrid, un «espectacular» robo y la consiguiente profanación del Santísimo. Con motivo de las fiestas de san José, «durante estos días, hemos tenido el rastrillo solidario para el comedor social y el hogar que llevamos a cabo», y «teníamos toda la recaudación guardada en la caja fuerte de la parroquia: en total, 8.000 euros», asevera el párroco, no sin el dolor de quien ha perdido lo más importante de su vida.

«Descuartizaron el Sagrario»

A Antonio le tiembla la voz cuando cuenta lo sucedido y enumera, paso a paso, lo acaecido en su propia casa, en la casa de Dios. La manera de acceder al templo, reconoce, fue realmente «impresionante», ya que «se colaron por los tubos de los conductos del aire acondicionado», y «entraron por una rejilla que hay en la parroquia…». Así, «desmantelaron todos los despachos, la sacristía, hasta que encontraron la caja fuerte, de sacaron todo el dinero».

De repente, el párroco permanece durante unos segundos en silencio. Es evidente que, para contar lo siguiente, necesita retomar la fe y la respiración. «Después, vino lo peor: profanaron el Sagrario». Estuvieron en el centro del altar, dice, «donde pusieron en medio un micrófono (que también rompieron), sacaron el sagrario y lo descuartizaron en la puerta hasta abrirlo». Acto seguido, «esparcieron las formas de los copones que estaban dentro, aunque no se llevaron ningún copón, solo todo el destrozo que hicieron y la profanación del Santísimo».

«Ya perdonamos a los que lo hayan cometido»

Al tratarse de los días de fiesta que estaban celebrando en la parroquia, «no sabemos si se llevarían alguna forma consagrada, porque como era la fiesta había bastante reserva». Pero «sí se llevaron el dinero que habíamos recaudado toda la comunidad y todo el pueblo para los pobres», reconoce apesadumbrado.

Para la comunidad y para él mismo, asevera, «es un disgusto muy grande y muy fuerte» y, en definitiva, «para todo el pueblo», porque «todo ese dinero era para los pobres». Y «el daño moral que han hecho, a mí, a toda la parroquia, y a todas las personas del pueblo». Ahora, reconoce, «todos están solidarizándose; las dos parroquias que hay, y todo el mundo, viniendo a dar muestras de cariño, de amistad y a través de donativos solidarios». El sábado, en la Misa, les perdonamos, asegura, «y yo lo dije públicamente». Y sí, «tanto por mi parte como por parte toda la comunidad, quedan perdonados, y en este Año de la Misericordia con mayor motivo».

Esta tarde, Misa de desagravio

El párroco cuenta que este lunes recibió una llamada del arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, para confirmarle su presencia en la Misa de desagravio que se celebrará hoy. «Me dijo que quería estar presente en el acto de reparación, celebrando la Eucaristía», reconoce, detalle que «supone un gran apoyo, y por lo que estoy muy agradecido». En estos momentos, «el sentir al pastor en medio de la comunidad es lo más importante, y sobre todo en estos instantes tan delicados, donde con más sentido necesitas el abrazo del pastor». Y en la Misa, por supuesto, «volveremos a rezar por los que han cometido esto», concluye, confiando su dolor y su promesa al Dios que tuvo que recoger en pedazos, del suelo, y que hoy, tres días más tarde, sigue haciendo vida en el Santísimo Sacramento del altar.

Infomadrid/Carlos González