Retiro Zaqueo: «Queremos llevar a Dios a las empresas»
Comienza una nueva edición del retiro dirigido a empresarios y directivos, «para transformar las empresas y la sociedad a través de ellos»
Este fin de semana comienza una nueva edición de los retiros Zaqueo para empresarios y directivos. «No se trata de convertir las empresas en iglesias ni en ONG, sino de incorporar la trascendencia, el amor al prójimo, el servicio y la búsqueda del bien común», afirma Ramón J. Fonte, presidente de la asociación de empresarios católicos His Way At Work (HWAW), impulsora de esta iniciativa en alianza con el sacerdote Javier Siegrist, el artífice de otros retiros de impacto en nuestro país.
—El retiro Zaqueo celebra una nueva edición este fin de semana, en Cubas de la Sagra. ¿Qué representa hoy esta iniciativa años después del primer encuentro?
—Estamos ya en la séptima edición. Es el cuarto retiro que celebramos en Madrid, aunque también se ha realizado en Córdoba, Alicante y Chile. Precisamente el próximo será allí y después del verano daremos el salto a México. Lo que empezó como una iniciativa local se está convirtiendo en una propuesta internacional.

—¿Esperabais este crecimiento?
—La verdad es que no. Nos está sorprendiendo mucho. Desde His Way at Work tenemos una misión muy concreta: llevar a Dios a las empresas. Y lo que estamos viendo es que muchos empresarios llevaban tiempo buscando algo así y no encontraban una propuesta que respondiera a esa inquietud. Eso nos ha hecho descubrir que la necesidad no es solo española, sino universal.
Ni iglesias ni ONGs
—¿Qué aporta Zaqueo a un empresario?
—Es una herramienta para ayudarle a integrar la fe en su vida profesional, para que pueda vivir su vocación también dentro de la empresa. Eso significa que Dios pueda recuperar su lugar en este ámbito. A Dios se le ha ido expulsando de muchos sitios. Pero no estamos hablando de convertir las empresas en iglesias ni en ONG. Hablamos de incorporar en ellas aquello que está en la base de toda auténtica humanidad: la trascendencia, el amor al prójimo, el servicio y la búsqueda del bien común.
Cuando hablamos de poner a Dios en la empresa hablamos de que las relaciones, las decisiones y la cultura empresarial estén inspiradas por el amor de Dios. Eso se traduce en personas que se ayudan, que buscan la verdad, que intentan ser mejores y que ponen su trabajo al servicio de los demás.
—Sin embargo, hay quien podría pensar que la empresa está para generar beneficios y que introducir estas cuestiones puede distraer de ese objetivo.
—Todo lo contrario. Dios no quiere empresas menos eficaces; quiere empresas excelentes. Las organizaciones son una herramienta extraordinaria para transformar la sociedad. Una empresa bien gestionada, que busca la verdad y pone a las personas en el centro, genera riqueza, empleo y oportunidades.
—¿Existen ya ejemplos de este modelo?
—Sí. Dentro de nuestro movimiento hay cerca de 500 empresas que trabajan con estos principios, especialmente en Estados Unidos y Latinoamérica. Hablamos de compañías de tamaños muy distintos, desde grandes corporaciones con miles de empleados hasta pequeñas empresas familiares.
Y no pretendemos que todo el mundo piense igual. Si en una empresa hay ateos, musulmanes o cristianos, queremos que cada uno sea la mejor versión de sí mismo. Lo que proponemos es una cultura basada en valores universales que cualquiera puede comprender y compartir. Eso no elimina la exigencia profesional. Al contrario, queremos que cada persona alcance su máximo potencial, pero también que se sienta cuidada y acompañada.
Consagración
—Hace unos días celebrasteis una nueva consagración de empresas al Sagrado Corazón de Jesús. ¿Cómo fue la experiencia?
—Fue impresionante. En España participaron 59 empresas, pero durante ese mismo fin de semana se consagraron 5.259 en total entre España, Colombia y México. Es una muestra de que este movimiento está creciendo con mucha fuerza.
—¿Qué ocurre después de un restiro como este? ¿Cómo se busca la estabilidad y la permanencia en lo que se ha vivido durante el fin de semana?
—Para nosotros esa es la parte más importante. Zaqueo no es un fin en sí mismo, sino una herramienta. El objetivo no es transformar únicamente al empresario, sino transformar las empresas a través de él. Por eso ofrecemos un acompañamiento posterior. Los participantes pueden integrarse en comunidades de empresarios que se reúnen periódicamente, acceden a formación, comparten experiencias y se apoyan mutuamente.
—¿Con qué mensaje invitarías a alguien que mira esta propuesta con escepticismo?
—Que venga sin prejuicios. Lo que buscamos es ayudarnos unos a otros y descubrir cómo Dios puede acompañarnos también en los desafíos profesionales. Los empresarios afrontamos responsabilidades muy grandes y, sinceramente, muchas veces solos no podemos.