Rafael Lazcano recuerda su viaje en furgoneta con Robert Prevost hasta Santiago de Compostela
«Llevábamos tiendas de campaña para cuando no pudiésemos dormir en alguna residencia o convento», recuerda el que fuera compañero de Robert Prevost en el Colegio Internacional Santa Mónica de Roma. «Se está trabajando» en un viaje del Papa a Santiago
—Usted hizo el Camino de Santiago en furgoneta con el hoy Papa. ¿Qué recuerda de aquel viaje? ¿Hay alguna conversación o alguna anécdota que todavía conserve con especial cariño?
—Sí, así es. Surgió la oportunidad al finalizar el curso académico de 1982. Yo tenía 25 años y él 26. Éramos muy jóvenes. Cogimos una furgoneta y nos fuimos hacia Santiago de Compostela. Éramos unas seis o siete personas, todos agustinos. Lo que recuerdo es el buen ambiente, la cooperación entre todos. Llevábamos tiendas de campaña para cuando no pudiésemos dormir en alguna residencia o convento. Fue un camino un tanto atípico. Algunos tramos los hacíamos a pie y otros en furgoneta. Fue una experiencia que nos marcó. Disfrutábamos del paisaje, de las iglesias, de la cultura… estábamos abiertos a las novedades de la época. Recuerdo que un día acampamos en Ferrol y se desató una tormenta imponente hacia las 03:00 horas.
—¿Y volverá Prevost a Santiago, ahora como Papa, el año que viene?
—Se está trabajando en ello. Se están estudiando las posibilidades que hay, cómo organizarlo. Sospecho que, si no sucede el próximo año, con motivo del Xacobeo 27, será al siguiente. Me consta que hay un equipo que está muy ilusionado trabajando en ello. Será una buena ocasión para renovar la fe y animar a tantas personas a peregrinar a la tumba del apóstol.

—¿Qué tres rasgos que no se intuyan en sus discursos destacaría de León XIV?
—Yo diría que Prevost es una persona muy sencilla, muy humilde, muy sensata, muy sincera. Es decir, con una personalidad clara, muy definida, nada manipulable. Aunque se muestre reservado y hable poco. También creo que es reseñable su capacidad de escucha, algo que le viene de su personalidad y, seguramente, del dominio de las distintas lenguas que maneja. Al final, una persona que domina varios idiomas requiere de una capacidad grande de escucha para poder comprender los distintos contextos, asimilar las ideas del interlocutor para después expresarse de manera oportuna.
—Ha profundizado en Magnífica Humanitas. ¿Qué nos revela esta encíclica acerca del Pontífice?
—Llevo 3 o 4 meses estudiando a fondo la encíclica y en breve saldrá un libro, en la Editorial San Pablo, presentando los aspectos más novedosos. El título es León XIV y la IA. Claves para la era digital. Es un tratado sobre la encíclica. En ella se aprecia una antropología cristiana y una cristología muy potente, de mucha altura. Se trata de la doctrina social de la Iglesia actualizada a la era digital en la que nos encontramos.
—¿Qué batalla cree que considera más importante de todas las que está librando el Santo Padre?
—La batalla de la unidad, y después también el tema de la paz. Son los dos grandes temas de su pontificado, a los que está dedicando muchos discursos y mensajes.
—Hoy Prevost cumple 71 años. ¿Qué deseo le regalaría?
—Que siga manifestándose tal como es, con plena libertad y siendo fiel como lo está haciendo al Evangelio y a la Iglesia.