«Quiero curas callejeros, como Jesús» - Alfa y Omega

«Quiero curas callejeros, como Jesús»

El Papa anima en la Misa crismal a los sacerdotes a ser «portadores de alegres noticias» a su pueblo

Ricardo Benjumea

El Papa anima en la Misa crismal a los sacerdotes a ser «portadores de alegres noticias» a su pueblo

Igual que Jesús quiso ser «un predicador callejero», un «portador de alegres noticias» cercano a su pueblo, el sacerdote está llamado a ser un pastor cercano «que sabe encontrar una palara palabra para cada uno; que habla con todos, chicos, grandes, pobres o con los que no creen… Curas cercanos, que están y que hablan con todos… En una palabra: “Curas callejeros“».

Esto es lo que pidió el Papa en la mañana de este jueves a sus sacerdotes durante la Misa crismal. Se trata de una de los momentos centrales de la Semana Santa, en el que el obispo concelebra con los sacerdotes de su diócesis, como norma general el Jueves Santo, aunque, en muchas Iglesias locales, es habitual adelantarlo unos días para no interferir en la intensa actividad de las parroquias estos días. Durante la Misa crismal se consagra el Santo Crisma y los óleos que se utilizan en bautizos, confirmaciones o unciones de enfermos.

Al al final de su homilía, el Papa dirigió las palabras de María durante la boda de Caná: «Hagan todo lo que Jesús les diga». El modelo es la Virgen, a la que se refirió como «Nuestra Señora de la Cercanía», «una una verdadera madre que camina con nosotros, lucha con nosotros y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios, de modo tal que nadie se sienta excluido».

«Es la pedagogía de la encarnación, de la inculturación; no solo en las culturas lejanas, sino también en la propia parroquia, en la nueva cultura de los jóvenes», aseguró el Papa, advirtiendo que la cercanía es clave para comunicar la verdad y para que los sacerdotes puedan a su vez decirle al «pueblo nuestro» que «haga todo lo que Jesús le diga», unificando el tono de modo que, «en la diversidad de nuestras opiniones, se haga presente su cercanía materna, esa que con su “sí” nos acercó a Jesús para siempre».

Ricardo Benjumea