¿Quién decís que soy yo? - Alfa y Omega

¿Quién decís que soy yo?

Andrés Martínez Esteban

En Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Después de escuchar las distintas respuestas les hizo a ellos la misma pregunta: «¿Quién decís que soy yo?». Fue Simón Pedro quien dio la respuesta: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (Mateo 16, 13-16).

Si ahora preguntásemos a la gente quién es Jesús de Nazaret, las respuestas serían muy variadas. Quienes tengan algo de cultura general o religiosa es posible que hablen en pasado, «Jesús fue…». Es muy probable que lo vinculen con el cristianismo, con la Iglesia. ¿Y para los que nos llamamos cristianos o católicos? ¿Jesús de Nazaret es alguien real? Da la impresión de que entre los creyentes su imagen aparece desdibujada, como si fuera alguien del pasado, un recuerdo de otro tiempo, un personaje extraordinario… pero poco más. Sin embargo, hay que preguntarse si realmente quien se confiesa cristiano lo conoce realmente y se ha encontrado con Él.

Los grandes santos sabían que solo mediante la relación con Cristo se tenía acceso a Dios. Así, santa Teresa de Jesús estaba convencida de que la humanidad de Jesús era el único camino para llegar al Padre. San Juan de la Cruz nos dijo que fue por medio de la Palabra como Dios «todo nos lo habló junto y no tiene más que hablar». Santa Teresa del Niño Jesús consideraba a Cristo como su ascensor para llegar a Dios. Y san Juan de Ávila nos recuerda que Dios nos ama no por «la bondad, ni la virtud, ni la hermosura del hombre, sino por las virtudes de Cristo, y su agradecimiento y gracia, y su inefable caridad para con Dios».

Y porque no se ama lo que no se conoce, para poder entrar en comunión con Cristo es necesario el conocimiento por la fe que lleva al amor y al encuentro con el Verbo hecho carne. Es lo que el Papa Benedicto XVI recuerda en Deus caritas est: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». Y es por esto por lo que un libro como el que ahora presentamos es tan necesario y fundamental.

Gabino Uríbarri Bilbao ha recogido en este libro el fruto de sus clases en la Facultad de Teología de Comillas y de sus propias investigaciones, pero los destinatarios no son solo aquellos que quieran estudiar teología o deseen profundizar en los debates cristológicos, sino que es un libro importante para todo aquel que quiera seguir los pasos del Señor. ¿Por qué? Porque en Cristo podemos reconocer a Aquel que es la respuesta a todas las preguntas y el cumplimiento de todas las esperanzas.

San John Henry Newman, en su sermón sobre el Verbo encarnado, escribía: «Grande eres, Señor, y grande es tu poder, Jesús, Hijo de Dios e Hijo del Hombre. Siendo por nacimiento el Unigénito e imagen expresa de Dios, al tomar nuestra carne, Él no se manchó ni rebajó, sino que nuestra naturaleza humana se elevó hasta Él, de la misma manera que Él pasó desde el humilde pesebre hasta la diestra de Dios Todopoderoso. Él, que experimentó nuestra debilidad y que sabe cómo tomar el partido del débil; Él, que está deseando cosechar el fruto de su Pasión, separará el grano de la paja de tal forma que ni un solo grano se pierda. Él, que nos ha dado a compartir su misma naturaleza espiritual […], Él, nuestro hermano, decidirá sobre sus hermanos. Pidámosle a Él, esperanza y salvación nuestra, que en su segunda venida tenga misericordia y ternura con cada uno de nosotros».

El Hijo se hizo carne
Autor:

Gabino Uríbarri Bilbao

Editorial:

Ediciones Sígueme

Año de publicación:

2021

Páginas:

379

Precio:

25 €