«Que la primera experiencia de los refugiados no sea el frío de dormir en la calle, sino una cálida y humana acogida» - Alfa y Omega

«Que la primera experiencia de los refugiados no sea el frío de dormir en la calle, sino una cálida y humana acogida»

Redacción

Francisco recibió a los participantes en el encuentro de la Confederación Europea de exalumnos jesuitas, que se reúnen en Roma del 14 al 18 de septiembre para reflexionar sobre las migraciones

Este sábado, el Papa Francisco recibió a los participantes en el encuentro de la Confederación Europea de exalumnos de los Jesuitas, que se reunen desde el 14 hasta el 18 de Septiembre en Roma para reflexionar sobre las migraciones y la crisis de refugiados que afecta al continente, así como para buscar propuestas de acción.

Y el Papa, en su discurso, se refirió a esta problemática, que recordó es «la crisis humanitaria más grande después de la Segunda Guerra Mundial». «Son hombres y mujeres, chicos y chicas que no son distintos de los miembros de nuestras familias y de nuestros amigos. Cada uno de ellos tiene un nombre, un rostro y una historia, así como el inalienable derecho de vivir en paz y de aspirar a un futuro mejor para los propios hijos», añadió.

En este sentido, el Pontífice recordó los conflictos del mundo de hoy; la «terrible» guerra en Siria, las guerras civiles en Sudán del Sur que, dijo, son la razón por la que el citado encuentro tiene lugar en Roma. «Es para contemplar y actuar» sobre la cuestión de los refugiados.

«Sepan también ser valientes al responder a las necesidades de los refugiados del tiempo presente. Como alumnos de los padres jesuitas, les hará bien, en el momento de tratar los problemas que experimentan los refugiados, recordar sus raíces ignacianas. Ofrezcan al Señor toda su libertad, su memoria, su inteligencia y su entera voluntad. Con su ayuda, la Iglesia será capaz de responder más plenamente a la tragedia humana de los refugiados a través de actos de misericordia que promuevan su integración en el contexto europeo y más allá de este. Los animo, por lo tanto, a dar la bienvenida a los refugiados en sus hogares y comunidades, de modo que su primera experiencia de Europa no sea aquella traumática de dormir en el frío en las calles, sino la de una cálida y humana acogida. Recuerden que la auténtica hospitalidad es un profundo valor evangélico, que alimenta el amor y es nuestra mayor seguridad contra los viles actos de terrorismo», afirmó el Papa Francisco.

Hizo hincapié en la necesidad de proveer de educación a los refugiados, pues, tal y como añadió, menos del 50% de los niños refugiados tienen acceso a la escuela primaria, una cifra que se reduce hasta el 22% en educación secundaria y a menos 1% en la universidad. «Pongan en movimiento su misericordia y ayuden a transformar esta situación en el campo educativo (…) y recuerden que el amor de Dios los acompaña en este trabajo. Ayuden a transformar sus comunidades en lugares de bienvenida donde todos los hijos de Dios tengan la oportunidad no sólo de sobrevivir, sino de crecer, florecer y dar frutos».

Las últimas palabras de Francisco a los exalumnos jesuitas fueron para recordar a la Sagrada Familia en su largo viaje a Egipto «como refugiados». «Recuerden también las palabras de Jesús: tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me distéis de beber, fui forastero y me acogisteis. Llévense estas palabras y acciones con ustedes hoy. Que puedan serles de aliento y consolación», concluyó.

Alfa y Omega/RV