El nuncio en Ucrania sobre el bombardeo de Odesa: «Todos y todo están en peligro»

El nuncio en Ucrania sobre el bombardeo de Odesa: «Todos y todo están en peligro»

Una lluvia de misiles rusos ha impactado en el centro histórico de la ciudad, Patrimonio de la Humanidad. Hay un muerto y niños heridos

Redacción
Imagen del tejado de la catedral ortodoxa de Odesa tras el bombardeo. Foto: Reuters / Yan Dobronosov.

«No creo que la catedral en sí misma fuera el objetivo del ataque con misiles» perpetrado por Rusia contra Odesa en la madrugada de este domingo, asegura a Alfa y Omega el nuncio en Ucrania, Visvaldas Kulbokas. Durante el ataque, la catedral ortodoxa de la Transfiguración sufrió graves daños, hasta el punto de perder la mitad de su cubierta.

«Esta es la realidad de la guerra contra Ucrania: cuando los drones y los misiles atacan la infraestructura civil a tan gran escala, todos y todo están en riesgo continuo», prosigue el nuncio. «Miles de personas han perdido ya la vida, cientos de miles su salud o su hogar y más del 30 % del territorio de Ucrania estará gravemente contaminado por minas durante muchos años». Kulbokas concluye preguntándose «quién es tan fuerte para oponerse a la creación de Dios y seguir adelante con tanta destrucción».

Más contundente ha sido el arzobispo Viktor, vicario de la diócesis ortodoxa de Odesa, que ha escrito al patriarca Cirilo de Moscú: «Cuando vi que un misil bendecido por usted había golpeado directamente el altar de la catedral, me di cuenta de que la Iglesia ortodoxa ucraniana no tiene nada que ver con usted». Después de recordar que la Iglesia ortodoxa ucraniana decidió hace más de un año dejar de depender de Moscú, ha apuntado en su carta, difundida en la cuenta de Telegram del monasterio de San Elías, que «no nos atrevemos a llamarle “gran señor y padre”, porque es un padre que ha sacrificado a sus hijos a la destrucción y el asesinato».

Han sido 19 misiles de distinto tipo los que esta noche ha lanzado Rusia en su ofensiva sobre la ciudad ucraniana de Odesa y que han provocado la muerte de al menos una persona y una veintena de heridos, entre ellos, cuatro niños.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenksi, no ha tardado en condenar en redes sociales el lanzamiento de «misiles contra ciudades pacíficas, contra edificios residenciales, contra una catedral. No puede haber excusa para el mal ruso», ha subrayado. Aunque ha añadido que «este mal perderá» y los «terroristas rusos» sentirán las represalias. También ha dado las gracias a todos los que estaban ayudando a los afectados.

Los misiles rusos empezaron a caer de madrugada sobre el puerto, zonas residenciales y sobre el centro histórico de la ciudad. Este barrio está considerado Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, que en febrero lo incluyó en su lista de patrimonio en peligro necesitado de especial protección.

Así lo recordaba Josep Borrell, alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, en Twitter. Este «terror continuo» contra «Odesa, protegida por la UNESCO, constituye un crimen de guerra más por parte del Kremlin». Subrayaba en particular la «demolición» de la catedral ortodoxa, «un patrimonio mundial». Y recordaba que «Rusia ya ha dañado cientos de lugares culturales».

Por este motivo, la propia UNESCO ha condenado «con la mayor firmeza» los «brutales bombardeos». Su directora general, Audrey Azoulay, ha instado a Rusia «a tomar medidas tangibles» para cumplir sus obligaciones según el derecho internacional. El pasado viernes, la organización internacional ya había condenado los ataques contra Odesa, Leópolis y Mikolaiv.

En el comunicado del día 21, se subrayaba que el ataque contra la ciudad del sur «es el segundo hasta la fecha en un área protegida por la Convención del Patrimonio Mundial, una violación de la Convención de La Haya de 1954 para la Protección de los Bienes Culturales en caso de conflicto armado».

Como relata el enviado especial de El País, Luis de Vega, en la madrugada del domingo pronto empezaron a circular vídeos del incendio causado por el misil en las naves del templo, mientras los empleados intentaban poner a buen recaudo iconos y otras piezas de valor. Al amanecer se pudieron ver mejor los daños en la estructura del edificio. El misil ha destruido una de las naves laterales. A lo largo del día, después de limpiar con sus propias manos el templo, los fieles ucranianos pudieron celebrar en él la liturgia dominical.

El ministro de Exteriores ucraniano, Dmitró Kuleba, ha subrayado por su parte que el bombardeo de la catedral de Odesa es solo el último de varios ataques en los que «Rusia ha estado destruyendo sistemáticamente a la Iglesia ortodoxa en Ucrania y sus recintos». Ha asegurado que el Gobierno llevará este asunto hasta la próxima reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para «dejar claro que Rusia es la única amenaza contra la Ortodoxia en Ucrania».

La catedral ya había sido objetivo de la violencia en al menos otra ocasión. Empezó a construirse en 1794 y también Stalin la tuvo en su punto de mira hasta destruirla por completo en 1936. En 1999 comenzó su reconstrucción, que culminó con su reapertura en 2005.

Este domingo durante el rezo del ángelus, el Papa Francisco ha lamentado este nuevo ataque sobre la ciudad que lleva días siendo bombardeada por Putin.