Philippe Orliange: «Creo que en la Misa en París había muchos no bautizados» - Alfa y Omega

Philippe Orliange: «Creo que en la Misa en París había muchos no bautizados»

La visita del Papa se ha percibido como un hecho decisivo que marcará a una generación, asegura el delegado del departamento de Catolicidad de la Iglesia del episcopado francés

María Martínez López
Orliange ante Notre Dame.
Orliange (aquí ante Notre Dame) también es diácono permanente y exdiplomático. Foto cedida por Philippe Orliange.

—Una semana después de su despedida, ¿qué ecos se siguen produciendo de la visita de León XIV?
—Los católicos tienen una alegría enorme. Los que ya habían vivido visitas papales la ponen al mismo nivel que las de Juan Pablo II: el hecho marcante para una generación. Entre los que llaman a la puerta de la Iglesia existe una percepción muy fuerte de que el Papa les ha hablado de forma directa e impactante. Fuera todos reconocen que ha sido un momento de gracia, por ejemplo por la concentración de 800.000 personas en los Campos Elíseos sin ningún problema ni violencia.

—Francia ya se echó a la calle en otras visitas papales, como la de Juan Pablo II en 1980. Eso no impidió que siguiera su camino de secularización. ¿En qué es distinta la de León XIV?
—El público es distinto. Durante la Misa en París repartí la comunión en los Campos Elíseos y en mi sector y otros un gran número de personas no comulgaron, creo que seguramente por no estar bautizadas. Caminaron dos horas y esperaron otras dos para entrar. Eso es más que curiosidad, o es curiosidad con un fuerte contenido espiritual. Sienten algo y quieren comprenderlo. Verlas era la prueba de lo que el Papa dijo en la UNESCO: que el hombre no puede vivir sin sentido.

—No han faltado polémicas en torno a la laicidad, por la presencia de Macron en los actos religiosos o por las palabras del Santo Padre contra la eutanasia. Pero él mismo expuso cómo entiende la Iglesia la laicidad y puso como ejemplo la reconstrucción de Notre Dame. ¿Puede salir de esta conversación una forma nueva de entenderla?
—Como francés acostumbrado a polémicas violentas sobre muchos temas, en realidad me llama la atención que en este caso fueron muy limitadas. Incluso lo que dijo de la eutanasia no generó tanta si se compara con los debates de hace algunos meses. Sobre la presencia del presidente sí ha habido, pero estamos en una situación de final de mandato con un alto nivel de crítica hacia él. Y de hecho, al final el presidente percibió que esa visita tenía peso en la población y participó en la Misa en Metz, con el argumento de que al aplicarse allí el Concordato de 1801 [derogado en el resto del país por la Ley de Separación de las Iglesias y el Estado, N. d. R.] era una situación un poco diferente.

—El Santo Padre habló de renacimiento como resumen de su viaje. Se mira mucho al aumento impresionante de bautizos de adultos. ¿Qué lectura está haciendo la Iglesia de este fenómeno?
—La Iglesia, de forma muy humilde, está diciendo que no sabe por qué está ocurriendo esto, que no es el resultado de grandes campañas de evangelización. El segundo punto es entender por qué. Llama mucho la atención lo que estas personas nos dicen en los primeros encuentros: «Algo ocurrió en mi vida» (positivo o doloroso) «y cuando entré en una iglesia sentí algo». Algunos, muy pocos, aluden a la cuestión de la identidad en un contexto donde otras religiones tienen más visibilidad. Todo eso suscita una serie de cuestiones, algunas organizativas.

Es importante acompañar su proceso, con lo que implica en términos de transmisión de la fe, pues no han tenido acceso a una cultura familiar cristiana. Y, una vez bautizados, cómo hacer para integrarlos en la vida parroquial. En los planteamientos iniciales de la asamblea sinodal sobre este tema de las diócesis en torno a París salió que las parroquias deben organizarse mejor para acogerlos. Es importante que quienes los acompañan no sean todos de 70 años, porque la mayoría de quienes llegan tienen menos de 35. Y como son jóvenes profesionales que no tienen la disponibilidad de una persona jubilada hacen falta algunos ajustes.

—León XIV dijo que los jóvenes en Francia eran «la nueva generación francesa». Que no lo es «solo por la edad, sino más aún por su espíritu, por la libertad de corazón y de fe». ¿En qué es esta nueva generación de jóvenes creyentes diferente a las anteriores?
—Lo que más está cambiando es que un número creciente de personas ahora se atreve a hablar públicamente de su fe, en muchos círculos. Hace 15 años no había ningún deportista de alto nivel que se atreviera y hoy hay cantidad. Además, esa nueva generación es muy diversa en cuanto a las diferentes sensibilidades del catolicismo. Por ejemplo, en el Estadio de Francia había católicos tradicionales —no de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X— y cristianos que políticamente uno ubicaría en la izquierda. En la propia diócesis de Saint-Denis, donde está el estadio, como hay pocos sacerdotes diocesanos, tienen de la Fraternidad San Martín, que son más tradicionales, y otros que no. Y les funciona muy bien.

—¿Qué poso dejará la etapa de Lourdes?
—Imágenes y gestos muy fuertes. Hubo discursos muy importantes, muy profundos, pero también explica el éxito del viaje la actitud del Papa, la forma en que comunicó lo que percibía, lo que vivía en su fe al tocar a los enfermos y minusválidos, el cariño y la profunda sinceridad de lo que él vivía.

—Todo esto contrasta con la violencia desatada poco después con las protestas estudiantiles. ¿Hay riesgo de que la visita papal se vea como un espejismo que palidece ante esta tensión latente?
—El contraste existe, pero no solamente en relación con las protestas estudiantiles sino también con los demás aspectos de la violencia en nuestro país, empezando quizás con la violencia verbal que marca la campana electoral en curso. Es precisamente porque existe esta tensión latente por lo que precisamos las palabras de paz del Papa. Esto explica la presencia masiva de los jóvenes en el Estadio de Francia, así como la de millares de personas en todos los eventos de la visita.

—¿Prevé un cierto impacto de la visita en las elecciones del año que viene?
—Lo que dijo en el avión de que dentro del proyecto de la extrema derecha hay cosas que no son compatibles con los valores del Evangelio es importante que la Iglesia católica lo diga, que los católicos puedan pensarlo a la hora de decidir. Pero sus palabras superan lo coyuntural, son sobre cosas estructurales. Uno de los desafíos para la Iglesia es profundizar en ellas y hacer que nutran nuestra labor.