Parolin en la ONU: «El multilateralismo está en crisis»
El secretario de Estado de la Santa Sede reclama en Naciones Unidas una cooperación internacional basada en el derecho internacional
El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, ha llamado a la comunidad internacional a reconstruir la confianza mediante el diálogo, la justicia y el respeto al derecho internacional, y no mediante el recurso a la fuerza. Lo ha hecho durante el debate del último período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York.
Parolin ha transmitido los saludos del Papa León XIV y ha recordado el llamamiento del Pontífice a pasar de una «cultura del poder» a una «auténtica cultura de la negociación». En este sentido, ha defendido el diálogo y la diplomacia como vías para resolver los conflictos y ha subrayado que «la paz no es una palabra negativa», sino que requiere verdad y justicia.
Parolin ha relacionado los conflictos con factores como la desigualdad, la exclusión, las violaciones de los derechos fundamentales y la falta de reconocimiento de los demás como hermanos y hermanas. Por ello, ha llamado a redoblar los esfuerzos de desarme y ha advertido de que las legítimas necesidades de defensa nacional no deben convertirse en una carrera armamentística.
La medida de todo progreso
Una parte importante de su intervención se ha centrado en la transformación tecnológica y, en particular, en la inteligencia artificial. «En una era que corre el riesgo de reducir al individuo a un mero consumidor, dato o instrumento», ha afirmado, «el Papa León XIV insiste en que la persona humana sigue siendo la medida de todo progreso».

El cardenal ha abordado también los desafíos planteados por los sistemas de armas autónomas letales. Ha defendido que la responsabilidad sobre el uso de la fuerza no puede transferirse a las máquinas, sino que debe mantenerse «bajo un control humano efectivo, consciente y responsable».
La Santa Sede, ha añadido, apoya un marco internacional que limite la carrera armamentística tecnológica y garantice la rendición de cuentas y la protección de la población civil. La tecnología, ha insistido, debe respetar «la primacía de la persona humana».
Ucrania y Oriente Medio
En relación con Ucrania, Parolin ha reclamado el cese inmediato de las hostilidades y el regreso a la vía diplomática. Tras más de cuatro años de guerra, ha señalado que el número de muertos continúa aumentando. «La paz no puede posponerse; las armas deben callar y los bombardeos deben cesar», ha declarado, al tiempo que ha pedido apoyar «un alto el fuego inmediato, completo y efectivo».
Sobre el conflicto israelo-palestino, la Santa Sede ha reiterado su llamamiento al cese de la violencia contra la población civil palestina en Cisjordania. Parolin también ha expresado su preocupación por la crisis humanitaria en Gaza, marcada, según ha señalado, por la destrucción generalizada, el desplazamiento masivo y la grave escasez.
Ante esta situación, ha instado a la comunidad internacional a trabajar por una solución de dos Estados «para lograr una paz justa y duradera». También ha mencionado otros conflictos y emergencias humanitarias en regiones como Myanmar, Sudán, Sudán del Sur, Somalia, República Democrática del Congo, Mozambique, Venezuela y Haití.
Migrantes, refugiados y libertad religiosa
El secretario de Estado ha defendido asimismo la universalidad de los derechos humanos y la protección de los más vulnerables, incluidos migrantes y refugiados. «La dignidad no depende de la ubicación geográfica ni del estatus socioeconómico», ha subrayado. «Quienes se desplazan, o se ven obligados a desplazarse, siempre conservan su dignidad».
Parolin ha destacado también la importancia de la libertad religiosa y ha condenado la discriminación, la violencia y la persecución contra los cristianos y otras comunidades religiosas. «Defender la libertad de cualquier comunidad fortalece la libertad de todos», ha afirmado.
Por último, el cardenal ha reconocido que «el multilateralismo está en crisis», pero ha defendido la necesidad de renovar la cooperación internacional. Para ello, ha reclamado «la voluntad de defender la justicia en lugar de recurrir a la violencia; la voluntad de defender el Estado de derecho en lugar de someterse a la dominación; la voluntad de elegir la paz en lugar de la destrucción».