Para León XIV «el seminario no es un aplazamiento de la misión sino su condición» - Alfa y Omega

Para León XIV «el seminario no es un aplazamiento de la misión sino su condición»

Recibe a 150 aspirantes al sacerdocio, compara la formación con la subida de los apóstoles al monte con Jesús y pide a formadores darles una «escuela de los afectos»

Rodrigo Moreno Quicios
El Papa con los seminaristas en la Sala Clementina. Foto: Vatican Media

«Precisamente porque nuestro tiempo es rápido y ruidoso, hace falta un lugar y una etapa de la vida en la que se aprenda a estar, a discernir, a dejarse formar sin atajos». Es la consideración que León XIV ha compartido este jueves en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano con unos 150 seminaristas. Una mitad provenía del Seminario Regional Pontificio Pugliese Pío XI de Molfetta, quienes están celebrando el centenario de su sede romana impulsada por Pío XI. La otra mitad venía del Seminario Episcopal de Aversa, que celebra el tricentenario de la apertura de su colegio eclesiástico.

El Papa ha insistido que, «en un mundo que tiene prisa», el seminario bien podría parecerle a algunos una «pausa prolongada», un «lujo» o incluso «una institución superada». «Pero no es así», ha rechazado, porque «el seminario no es un aplazamiento de la misión, sino que es su condición». Por lo que ha emplazado a que «no se lo subestime».

Es como subir al monte con Jesús

León XIV ha establecido un paralelismo entre la formación sacerdotal y el pasaje del Evangelio de San Marcos en que los apóstoles suben al monte con Jesús para «alcanzar a Cristo y, sobre todo, estar junto a Él. A su juicio, «el corazón de la experiencia del seminario está todo aquí: en aprender a estar con el Maestro, el Señor Jesús».

Para desarrollar la vocación, ha añadido el Papa, «no hay un concurso, no hay una clasificación», por lo que «ninguno de nosotros está aquí porque se lo haya merecido, sino solamente por una libre elección por parte de Dios Padre». Es decir, que recibir este don depende exclusivamente de «un amor gratuito que siempre nos precede y que nunca decepciona».

León XIV ha agradecido a sus familiares que las vocaciones hayan podido nacer en su seno. Foto: Vatican Media

El Pontífice ha pedido a los seminaristas cuidar el «diálogo íntimo con Dios» mediante el «silencio» y la «oración», incluso frente al «ruido ensordecedor del mundo». También ha destacado el valor de la vida comunitaria, especialmente durante los momentos de cansancio, porque «ningún seminarista puede concebir un camino privado con el Señor». Al contrario, «debe siempre sentir y experimentar la belleza de la mediación eclesial».

Escuela de los afectos

Aparte de un lugar de estudio, León XIV ha recalcado que el seminario debe ser «una escuela de los afectos». Y para que funcione correctamente, a los formadores les ha reclamado «ciencia, paciencia y amor» para construir «relaciones auténticas, personales y comunitarias».

Pero después de la formación viene el ministerio y el Papa ha recordado a los aspirantes al sacerdocio que «seréis llamados a bajar del monte» para servir «a las familias que salen adelante con dificultad», a «los jóvenes que a los veinte años hacen las maletas para buscar trabajo», a «los ancianos solos» y a «quienes han perdido el sentido de la existencia». Por último, ha agradecido a los familiares de los seminaristas porque «una vocación nunca nace sin un contexto adecuado y, a menudo, necesita un hogar, unos padres que rezan y que saben dejar ir».