Ortega y Murillo sacan a Nicaragua del Consejo de Derechos Humanos de la ONU
Lo hacen como respuesta a los últimos informes del organismo que califican el país como un «Estado autoritario». Este lunes, el régimen nicaragüense ha ordenado el cierre de diez ONG
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, junto a su mujer, Rosario Murillo, ha decidido poner fin a la presencia de este país en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Fue este jueves cuando el ministro de Relaciones Exteriores envió una carta al presidente de esta institución, con sede en Ginebra, para notificarle la decisión.
Esta es la respuesta del país centroamericano a los informes que, un día antes, había presentado el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU (GRHEN por las siglas en inglés) sobre las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el régimen nicaragüense desde las manifestaciones de abril de 2018, que han dejado cientos de fallecidos, heridos y exiliados. En ellos se le acusaba de poner en marcha una «maquinaria represiva» e instaurar un régimen autoritario.
Murillo, nombrada copresidenta del país, defendía la posición durante su mensaje diario emitido en la televisión nacional: «Nicaragua transmite su decisión soberana e irrevocable de retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, de todas las actividades relacionadas con el mismo y de todos los mecanismos satélites».
Polémicas reformas constitucionales
Desde que Daniel Ortega es presidente de Nicaragua, se han sucedido diferentes reformas en la Constitución para, por ejemplo, permitir su reelección de forma indefinida. A finales del pasado noviembre, la Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el Frente Sandinista, aprobó las últimas medidas.
Entre esos cambios, se encuentran la autorización de la figura de la copresidencia, que asume la esposa de Ortega y que le otorga la posibilidad de asumir el cargo de presidenta en el caso de que este fallezca. También se extiende el periodo presidencial hasta seis años, durante el cual los copresidentes tendrán inmunidad y la opción de ser reelegidos indefinidamente. Además, se elimina la separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial, delegando todo el poder en el Estado.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU criticó duramente estas reformas, acusando al Gobierno centroamericano de transformar a Nicaragua «en un Estado autoritario, donde no existen instituciones independientes; las voces disidentes son silenciadas y la población se enfrenta a la persecución, el exilio forzoso y las represalias económicas». La decisión de Ortega y Murillo de retirarse definitivamente de este organismo internacional se enmarca dentro de las tensiones provocadas por estas críticas.
Continúa la expulsión de ONG
Después de haber expulsado del país a multitud de organizaciones humanitarias, gran parte de ellas pertenecientes a la Iglesia católica, el lunes el régimen nicaragüense ordenó el cierre de una decena de ONG. Entre ellas, se encuentran el Instituto de Desarrollo, Evaluación, Asistencia y Soluciones, dedicado a prestar servicios de desarrollo económico a personas de bajos ingresos de todo el mundo, o la Asociación Cristiana Casa de Dios Puerta del Cielo, que se encontraba en todo el país.