Obispos y activistas alertan del riesgo de que las mujeres se provoquen abortos tardíos y caseros

Obispos y activistas ingleses alertan del riesgo de que las mujeres se provoquen abortos tardíos y caseros

El apoyo a la cláusula 208, que despenaliza el aborto autoprovocado sin límite temporal ni de otro tipo causa «graves preocupaciones sobre la seguridad de las mujeres» si el proyecto de Ley de Crimen y Vigilancia Policial prospera

María Martínez López
Foto: CNS.
Foto: CNS.

El paso adelante dado la semana pasada por la Cámara de los Lores para despenalizar que una mujer se provoque el aborto durante todo el embarazo y hasta el parto «probablemente lleve a más abortos tardíos» que pondrán «en peligro a las embarazadas y sus bebés». Así lo denunció el arzobispo de Liverpool, John Sherrington, portavoz de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales para cuestiones relacionadas con la vida. 

En un comunicado, Sherrington se mostró «profundamente angustiado» por la votación del 18 de marzo, que rechazaba por 185 votos frente a 148 la enmienda introducida por la baronesa Monckton frente a la cláusula 208 del proyecto de Ley de Crimen y Vigilancia Policial. 

Si el proyecto sale adelante, esta cláusula garantizará que no se considere que se comete un delito «por parte de una mujer que actúa en relación a su propio embarazo». Esta iniciativa legislativa ya cuenta co el apoyo de la Cámara de los Comunes y se está tramitando en la de los Lores.

Esto implica que seguirá sin estar permitido que los médicos practiquen abortos tardíos, esto es, más allá de la semana 24 —y más allá por riesgo para la vida de la madre o graves anomalías en el feto—. Pero no se perseguirá a la mujer que lo haga. 

Recetas para abortar sin un cara a cara

Junto a esta decisión, también se rechazó, por 191 votos frente a 119, otra enmienda de Monckton que pretendía obligar a que antes de recetar un aborto químico el médico tenga que atender presencialmente a la embarazada. Desde la pandemia de la COVID-19, se permite que simplemente envíen los fármacos abortivos por correo.

La combinación de ambas prácticas podría llevar a que las mujeres intenten provocarse abortos en casa, ya sea con medicamentos —que pueden no ser adecuados o seguros a partir de cierto momento del embarazo— o por cualquier otra vía. Esto provoca «graves preocupaciones sobre la seguridad de las mujeres», alertó John Wilson, arzobispo de Southwark, en un comunicado aparte.

«Si el proyecto se hace ley, llevará a un aumento significativo del número de mujeres realizando abortos tardíos en casa, poniendo en peligro la vida de muchas más», lamentó la organización Right to Life. La entidad recordaba también que según distintas encuestas solo el 1 % de las mujeres está a favor del aborto hasta el momento del parto.

Además, facilita que «muchas mujeres» también vayan a tener más probabilidades de «afrontar un riesgo mayor de aislamiento, coacción y presión», continuaba Sherrington. Por ello, daba las gracias a los parlamentarios y activistas que «han trabajado valientemente para proteger a las madres y sus hijos no nacidos».

También mostraba su reconocimiento a las organizaciones que ayudan a las mujeres ante un embarazo inesperado. «La esperanza genuina que ofrecen es ahora más urgente que nunca». Así, «mientras nos preparamos para afrontar este desafío, animo a los fieles a apoyarlas de forma práctica, incluida la oración». 

¿Qué dijo la arzobispa de Canterbury?

Antes de la votación, la Cámara de los Lores escuchó las palabras de la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, en contra de la cláusula 208. «El infinito valor de la vida humana es un principio cristiano fundamental» básico para «nuestro sistema legal», afirmó. Por ello, aunque las mujeres que se plantean el aborto merecen «comprensión, cuidado y apoyo práctico», rechazó esta reforma, como ya hicieron más de 250 clérigos el verano pasado

Aunque en teoría «el límite de 24 semanas seguiría siendo el mismo», la cláusula 208 «sin duda amenaza con erosionar las salvaguardas y la implementación de esos límites legales e, involuntariamente, minar el valor de la vida humana». Por otro lado, subrayaba que «despenalizar el aborto es una cuestión» de gran «complejidad legal, moral y práctica». Por ello, afirma que «no se puede abordar con una enmienda añadida apresuradamente a un proyecto de ley».