Obispos italianos: El bombardeo de Libia «es un acto deplorable de inhumanidad»

Monseñor Guerino Di Tora, presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Italiana, ha condenado el bombardeo contra un centro de detención para migrantes en Tayura (Libia), en el que han fallecido más de 40 personas y 35 han resultado heridas, entre ellas mujeres y niños. Monseñor Di Tora, en nombre de los obispos italianos, ha condenado enérgicamente el asesinato en entrevista con Vatican News, y califica el ataque de «acto deplorable de inhumanidad». El prelado, que también dirige la Fundación Migrantes, ha definido los campos de detención libios como verdaderos «campos de concentración» y ha pedido encarecidamente una toma de conciencia mundial ante el fenómeno migratorio que ya no es de emergencia, sino estructural, y la violación de los derechos humanos que sufren perpetuamente los migrantes

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Foto: EFE/EPA/STR

Monseñor Guerino Di Tora, presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Italiana, ha condenado el bombardeo contra un centro de detención para migrantes en Tayura (Libia), en el que han fallecido más de 40 personas y 35 han resultado heridas, entre ellas mujeres y niños. Monseñor Di Tora, en nombre de los obispos italianos, ha condenado enérgicamente el asesinato en entrevista con Vatican News, y califica el ataque de «acto deplorable de inhumanidad». El prelado, que también dirige la Fundación Migrantes, ha definido los campos de detención libios como verdaderos «campos de concentración» y ha pedido encarecidamente una toma de conciencia mundial ante el fenómeno migratorio que ya no es de emergencia, sino estructural, y la violación de los derechos humanos que sufren perpetuamente los migrantes

«Se trata de un acto deplorable de inhumanidad hacia las personas que ya están siendo perseguidas en estos campos de detención. Realmente se convierte en algo que se acerca a la locura», ha asegurado monseñor Guerino Di Tora, presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal Italiana, tras conocerse la noticia del bombardeo aéreo contra un centro de detención para migrantes en Tajoura (Libia), en el que han fallecido más de 40 personas y 35 han resultado heridas, entre ellas mujeres y niños. En el centro de Tayura estaban recluidos 620 migrantes, según informa El País, que recientemente había visitado el lugar. En el hangar alcanzando por los proyectiles de la aviación dormía un centenar. La mayoría de los detenidos ingresaron en estas instalaciones tras haber sido apresados en el mar, cuando intentaban alcanzar las costas europeas. Muchos  llevaban meses, incluso más de dos años, detenidos, a la espera de que el ACNUR los derive hacia países de acogida.

«Llegar al punto del bombardeo significa un acto de total inhumanidad ante el cual la conciencia no puede retroceder. Todos tenemos que sentir que somos parte de esta realidad, nadie tiene que decir: “No me importa, es un problema de los demás, es culpa de la guerra en Libia”, ha denunciado monseñor Di Tora. «Todos tenemos que ser conscientes de ello y sentir esta realidad en nuestra propia carne».

El fenómeno migratorio, de «personas que tienen que huir de las guerras –y no solo de la guerra de las armas, sino también de la guerra del hambre, la sequía, la desertificación–, nos desafía a todos. Todos debemos ser capaces de sentirnos corresponsables». Además, añade, «para nosotros, los cristianos, representa algo más: la llamada que el Señor nos hace a no dejar al prójimo en realidades inhumanas, a socorrerlo, a acogerlo».

Concluye monseñor Di Tora recalcando que el conflicto libio «ha de despertar la conciencia de otras naciones, que deben ser capaces de encontrar una forma de mediación, una forma de volver a un equilibrio de paz y estabilidad. Necesitamos una conciencia mundial». Por lo tanto, «no puede ser simplemente una noticia que leamos y olvidemos, sino algo que entre en nuestra cultura para que todos podamos mover a los que están en el poder y gobiernan a las naciones, a toda Europa, a las Naciones Unidas, para que esta realidad cese lo antes posible».

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