«No nos dejen morir», pide un sacerdote nicaragüense tras el ataque a Monimbó - Alfa y Omega

«No nos dejen morir», pide un sacerdote nicaragüense tras el ataque a Monimbó

«No nos dejen morir. Intervengan por favor», suplicaba un sacerdote de la comunidad indígena de Monimbó en los micrófonos de COPE, tras el ataque de las fuerzas de Ortega el pasado martes. El Papa ha pedido una tregua y regresar a las mesas del diálogo nacional, mientras que la OEA ha aprobado una resolución en la que pide a Ortega elecciones anticipadas

Redacción

«No nos dejen morir. Intervengan por favor», suplicaba un sacerdote de la comunidad indígena de Monimbó en los micrófonos de COPE, tras el ataque de las fuerzas de Ortega el pasado martes. El Papa ha pedido una tregua y regresar a las mesas del diálogo nacional, mientras que la OEA ha aprobado una resolución en la que pide a Ortega elecciones anticipadas

«Detenga la masacre», suplicó en su cuenta de Twitter el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez. «¡Atacan Monimbó! ¡La balas llegan hasta la parroquia María Magdalena, donde está refugiado el sacerdote!», añadía.

Pero el régimen de Daniel Ortega continúa su brutal represión, desoyendo las voces tanto de la Iglesia como de la comunidad internacional, que claman por una solución negociada. Su respuesta fue lanzar este martes sus unidades policiales y paramilitares contra la comunidad indígena de Monimbó, al sur de Masaya.

El padre Augusto Gutiérrez es el párroco del barrio y, como explicó en La Tarde de COPE, la situación le obliga a estar escondido. «Los paramilitares entraron al barrio. Fueron cuatro horas de ataque con armamento militar pesado, destruyeron las iglesias. A algunos les han amenazado de muerte, pero hemos dado la cara porque es muy injusto lo que el Gobierno está haciendo. Es un genocidio. No tiene otro nombre», aseveró en los micrófonos de la cadena.

«Este barrio es de gente humilde, un barrio indígena de gente trabajadora. Desde hace tres meses el Gobierno se ha ensañado contra la población en toda Nicaragua. El Gobierno está matando…», lamentó el sacerdote entre lágrimas.

«Tiene que haber una ayuda internacional que detenga esta masacre y se salve al pueblo porque esto no es guerra, la gente se defiende con lo que puede. Con piedras y artesanía de pólvora… Esto no puede ser, no pueden seguir gobernando. Estamos en una situación de completa emergencia», afirmó. Finalmente, pidió a los españoles «que no nos dejen morir. Intervengan por favor, hagan algo».

Ante la tragedia que vive el país centroamericano, el Papa Francisco pidió una tregua. «Llorando por todos los muertos y rezando por sus familias, hago con todas mis fuerzas humanas y espirituales una llamada a las conciencias de todos, para lograr una tregua y permitir un rápido regreso a las mesas del diálogo nacional para buscar juntos una solución adecuada y resolver la crisis», decía el mensaje que leyó el nuncio Sommertag en Managua.

La postura de la OEA

Por su parte, la Organización de Estados Americanos pidió esta pasada madrugada al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que «apoye un calendario electoral» acordado en el diálogo nacional, donde media la Iglesia católica. La solicitud sobre los comicios fue incluida en una resolución aprobada hoy en una sesión extraordinaria de la Comisión Permanente de la OEA, con sede en Washington. La resolución, sin embargo, no señala a Ortega por la violencia y le pide que participe «activamente y de buena fe» en el diálogo.

El texto fue impulsado por siete países –Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Perú y EE. UU.–, respaldado por México y aprobado por 21 de los 34 países que son miembros activos de la organización. Solo tres votaron en contra Nicaragua, Venezuela y San Vicente y las Granadinas, mientras que siete países se abstuvieron, entre ellos, Bolivia.

Ante las críticas recibidas, el régimen nicaragüense, a través de su ministro de Exteriores, presentó su propia resolución, donde pedía respeto a la «autodeterminación» de Nicaragua y culpaba a «grupos internacionales terroristas» de instigar la violencia».

En el día de ayer se cumplieron tres meses del inicio de las protestas, que comenzaron el 18 de abril contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, que surgieron a raíz de unas fallidas reformas de la seguridad social y que se han convertido en una exigencia de su renuncia tras 11 años en el poder.

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