«No hay vivienda sin ingresos ni empleo sin circunstancias estables» - Alfa y Omega

«No hay vivienda sin ingresos ni empleo sin circunstancias estables»

De cara a la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, entidades de Iglesia vinculan la casa con un oficio. «Sin un techo digno, el trabajo pierde su sentido»

Rodrigo Moreno Quicios
Un par de 'rider' conducen su bicicleta.
Un par de rider conducen su bicicleta. Foto: Rafael Carmona.

«Una persona con una jornada de 25 horas es un trabajador activo, pero su salario le hará llegar a una situación que no le permita salir de la exclusión», diagnostica Begoña Arias, responsable del Servicio de Empleo de Cáritas Diocesana de Madrid. Es una región en la que «los datos de empleo parecen ser positivos», pero esconden «mucho trabajo fijo discontinuo que no permite hacer frente a los gastos estables de todos los meses, como la vivienda». Este «tándem entre el empleo y la vivienda» está más que presente en los lemas que este año ha lanzado la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente —en la que Cáritas participa junto a la Hermandad Obrera de Acción Católica, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica y la Juventud Obrera Cristiana— y que reivindica, por ejemplo, que «sin un techo digno el trabajo pierde su sentido», «sin vivienda accesible la exclusión se perpetúa» o que «tener empleo ya no garantiza una vida digna». Son algunos de los eslóganes que este miércoles han difundido de cara a la Jornada Mundial por el Trabajo Decente y que coinciden con una acampada de más de 1.200 tiendas en Sol, un adelanto electoral para el 29 de noviembre y la posibilidad de una huelga general por el precio de los alquileres.

Arias señala que en la capital «hay muchísima economía sumergida» y, debido a su tamaño y ser «punto de llegada» a España, aquí se acumulan abusos dentro del trabajo doméstico, la hostelería o el sector de los cuidados. Y, aunque el proceso de regularización haya podido aligerar la situación de los migrantes al conseguir «permiso de residencia y trabajo», una vía que favorecía este proceso era ser vulnerable y muchos seguirán siéndolo.

En cifras
  • 297 mil desempelados hubo en la Comunidad de Madrid en el segundo trimestre de 2026.
  • 71,1 % del empleo parcial en Madrid corresponde a mujeres, según la EPA.
  • 1.080 euros cuesta, en promedio, un alquiler de 50 metros cuadrados.
  • 88,5 % de madrileños tiene contrato fijo. Es mejor dato que en el resto de España.
  • 5,7 % ha subido el alquiler desde septiembre de 2025. Los salarios un 4 %.
  • 25 % de las trabajadoras cobra menos de 16.096 euros bruto. El umbral de la pobreza es 19.332.

«No hay posibilidad de vivienda estable sin ingresos económicos ni de estabilidad laboral sin circunstancias estables», denuncia Begoña Arias desnudando el círculo vicioso. Para desactivarlo, en Cáritas están implementando una dinámica muy orgánica. «Hay grandes empresas, sobre todo de logística, que tienen su sede a 60 kilómetros de Madrid. Tenemos que romper con el centro y hacer esa salida del casco urbano, pero un inicio en un alojamiento alternativo sin red de apoyo a veces es imposible», lamenta. Sobre todo porque en los municipios pequeños «hay vivienda disponible pero no en mercado», es decir, se alquilan solamente por relaciones de confianza.

Cáritas tiene contacto con empresas con las que tradicionalmente ha colaborado que «tienen carencias de trabajadores» y sabe cómo «preparar una buena candidatura» para sus beneficiarios. El tercer ingrediente que buscan es «lograr el apoyo de las familias» para arropar a los forasteros. «Nos están llegando demandas de Ciempozuelos o Alalpardo, municipios con vida propia en los que mover perfiles profesionales», confiesa Arias, quien recalca que «parte de la exclusión» de los migrantes —y también locales en esta solitaria metrópolis— «viene de la fragilidad de las redes de contacto y familiares y hay que crearlas».

«En la Iglesia anunciamos que otro mundo es posible, pero desde el Evangelio».
Juan Carlos Antona
Pastoral Trabajo

¿Por qué importa a la Iglesia?

Juan Carlos Antona, director del Secretariado de Pastoral del Trabajo de la archidiócesis de Madrid, valora que «tenemos una realidad común a otras comunidades de España» porque «los salarios han crecido muy por debajo de los costes». En una capital cara donde el SMI ya rinde menos que en otras provincias, se suma que «los precios de la vivienda se han disparado una barbaridad» y, en consecuencia, «los jóvenes están en una situación lamentable». Esto ha provocado una normalización de «alquileres por habitaciones que cuestan lo que antes un piso entero» que, junto a «jornadas laborales con horarios indecentes», forma «una gran bola que hace mucho daño».

Preguntado sobre por qué la Iglesia da prioridad a esta cuestión, Antona explica que «a partir del misterio de la Encarnación, todo lo que acontece al hombre es preocupación de la Iglesia». Recuerda que «en los últimos Papas desde León XIII hay una preocupación sistemática por el mundo del trabajo». Y emplaza a «exigir trabajo decente no por intereses partidarios sino por lo que el Señor nos pidió que hiciésemos».