«No hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia» - Alfa y Omega

«No hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia»

El Papa asegura que las adicciones manifiestan «el fracaso de un mundo deshumanizado»

Redacción
Al encuentro han acudido representantes de organizaciones que trabajan con personas drogodependientes. Foto: Vatican Media
Al encuentro han acudido representantes de organizaciones que trabajan con personas drogodependientes. Foto: Vatican Media

León XIV ha recibido en audiencia a los participantes en un encuentro sobre situaciones de adicción en América Latina, promovido por la Pontificia Comisión para América Latina. El congreso ha congregado en el Vaticano a participantes de América Latina, Asia, África y Europa en torno al tema, «La respuesta de la fe ante las drogas y el reclutamiento criminal de los jóvenes: un diálogo desde América Latina y el Caribe hacia el mundo».

El fracaso de un mundo deshumanizado
El Papa, en su discurso pronunciado en español, ha advertido de que las adicciones constituyen «un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado». Ante el sufrimiento de los jóvenes, ha reclamado «respuestas integrales» que incluyan la prevención comunitaria, la atención científica, una justicia «con rostro humano» y un acompañamiento pastoral cercano.

León XIV ha destacado cuatro «puentes» para afrontar el problema: la colaboración entre la Iglesia y los organismos internacionales, el diálogo entre ciencia y fe, la cooperación entre las Iglesias de los distintos continentes y el compromiso ecuménico.

Sobre la relación entre la ciencia y la fe, ha aclarado que la Iglesia no pretende competir con «las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública», sino iluminar el problema desde el Evangelio y desde una visión integral de la persona humana.

La familia, donde se cuida la vida
El Pontífice se ha detenido especialmente en el papel de la familia, a la que ha definido como «el lugar donde se cultiva la vida, donde se la cuida y proyecta». Por eso, ha afirmado que «no hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia». Así, ha recordado que hay muchas familias rotas por esta lacra y ha revindicado a la Iglesia como una familia para todas esas personas que sufren.

«Que la Iglesia sea la familia de todas las personas que se quedaron al margen del camino», ha deseado. Tomando como referencia la parábola del buen samaritano, ha animado a los cristianos a no pasar de largo, sino a construir «una Iglesia que se detiene, se acerca, se conmueve, unge las heridas, alimenta y se convierte en hogar».