Muere el cardenal Tauran, camarlengo y presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso

En abril de este año, el cardenal francés estuvo en Arabia Saudí –la primera visita de un alto cargo de la Curia del Vaticano a ese país–, donde se reunió con el rey Salman

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Foto: CNS

En abril de este año, el cardenal francés estuvo en Arabia Saudí –la primera visita de un alto cargo de la Curia del Vaticano a ese país–, donde se reunió con el rey Salman

El cardenal francés Jean-Louis Tauran, camarlengo desde 2014 y presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, murió este jueves a los 75 años después de luchar contra el Parkinson desde 2012.

Tauran, como cardenal protodiácono, fue quien anunció la elección de Jorge Bergoglio como Papa Francisco el 13 de marzo de 2013 con el consabido Habemus Papam. En 2014 fue nombrado camarlengo, la figura que administra la Santa Sede durante el llamado periodo entre la muerte del Papa y la elección del nuevo Pontífice.

Del purpurado, considerado inteligente, trabajador y viajero infatigable, también se ha valorado su discreción y lealtad, que le llevaron a estar en altos puestos curiales con los últimos tres Papas.

Con Juan Pablo II fue secretario de Relaciones para los Estados, una especie de ministro de Exteriores vaticano, y después el Papa polaco le puso al frente de la Biblioteca y del Archivo Secreto vaticanos.

Benedicto XVI volvió a darle un cargo importante en la Curia y en 2007 le nombró presidente del Pontificio Consejo para el Dialogo Interreligioso, cargo desde el que impulsó las relaciones con el islam.

Enfrentamiento de ignorancias

En abril de este año, el cardenal francés estuvo en Arabia Saudí –la primera visita de un alto cargo de la Curia del Vaticano a ese país–, donde se reunió con el rey Salman. Allí Tauran recordó que «lo que está amenazando a todos nosotros no es el enfrentamiento de civilización, sino el enfrentamiento de ignorancias y radicalismos. Conocerse es reconocerse». El futuro, añadió, «consiste en la educación. Los cristianos no deben ser considerados ciudadanos de segunda clase».

En una entrevista concedida el pasado mes de noviembre, al día siguiente del atentado a la Mezquita de Rauda en el Sinaí –que había definido un nuevo paso hacia el abismo–, lanzó un nuevo llamamiento a los hombres de buena voluntad para que continuaran trabajando por el diálogo, la paz y la libertad. Una invitación reiterada en el mes de mayo en el mensaje a los musulmanes por el Ramadán.

Biografía

El cardenal Jean-Louis Tauran nació en Burdeos (Francia) el 5 de abril de 1943. Completó sus estudios clásicos en el Liceo «Michel de Montaigne», en Burdeos, y después de pasar dos años en el seminario diocesano, fue enviado a Roma como alumno del Pontificio Seminario Francés y la Universidad Pontificia Gregoriana, donde completó sus estudios filosóficos y teológicos, obteniendo las Licenciaturas en Filosofía y Teología.

El 20 de septiembre de 1969 fue ordenado sacerdote y después de ejercer durante tres años como párroco en Burdeos, ingresó en la Pontificia Academia Eclesiástica (la escuela diplomática de la Iglesia).

De 1975 a 1978 trabajó en la nunciatura de Santo Domingo y entre 1979 y 1983 en la del Líbano, posteriormente fue llamado a Roma y el 3 de octubre de 1988 asumió el cargo de subsecretario para las Relaciones con los Estados y el 1 de diciembre de 1990 fue nombrado Secretario de esta institución.

El 6 de enero de 1991, fue consagrado obispo por el Papa Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro, y en agosto de 1991 encabezó una delegación especial de la Santa Sede a Belgrado en un intento de poner fin a la crisis de Kosovo.

El 16 de diciembre de 1995 el Vaticano envió por primera vez a Israel a monseñor Tauran, en una visita oficial que incluyó en la agenda el delicado problema de Jerusalén.

En octubre de 1996 visitó La Habana, donde se entrevistó con el entonces presidente cubano, Fidel Castro, tras lo que confirmó el viaje oficial del Papa a la isla, que tuvo lugar en enero de 1998.

Tauran fue condecorado en 1997 con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, de España, y en 1999 con la Orden del Sol del Perú.

Alfa y Omega/EFE