Monseñor Blázquez, nuevo cardenal

El arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española será uno de los 15 nuevos cardenales electores (más 5 mayores de 80 años) que creará el Papa en su segundo consistorio…

Ricardo Benjumea

El arzobispo de Valladolid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española será uno de los 15 nuevos cardenales electores (más 5 mayores de 80 años) que creará el Papa en su segundo consistorio, el próximo 14 de febrero. También es español el obispo de David (Panamá), monseñor José Luis Lacunza Maestrojuán, agustino recoleto.

Francisco anunció el domingo la lista, llena de sorpresas. Sólo hay un curial, monseñor Mamberti, recién nombrado Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica y anterior Sustituto de la Secretaría de Estado. De Italia, habrá dos nuevos cardenales, pero no provienen de diócesis tradicionalmente cardenalicias, como Venecia o Turín, sino de Ancona-Osimo y de Agriento, esta última, la archidiócesis en la que se encuentra la isla de Lampedusa. Del resto de Europa, además de monseñor Ricardo Blázquez, está sólo el Patriarca de Lisboa.

La mayoría de nuevos purpurados representa a las jóvenes Iglesias del Sur. Varios son pastores en archidiócesis (o diócesis) y países que nunca habían tenido cardenal.

De América Latina proceden el arzobispo de Morelia, México, una archidiócesis recientemente golpeada por la violencia; el arzobispo de Montevideo (Uruguay) y el navarro monseñor José Luis Lacunza Maestrojuán, de 70 años, obispo de David (Panamá).

Asia aporta otros tres nuevos cardenales: los arzobispos de Hanoi (Vietnam), Yangon (Birmania) y Bangkok (Tailandia). África, dos: el arzobispo de Addis Abeba (Etiopía) y el obispo de Santiago de Cabo Verde. Y Oceanía, otros dos: el obispo de Tonga (Isla de Tonga), monseñor Soane Patita Paini Mafi, también Presidente de la Conferencia Episcopal del Océano Pacífico; y el arzobispo de Wellington (Nueva Zelanda), monseñor John Atcherley Dew.

Sobre los cardenales mayores de 80 años, el Papa resaltó que «se han destacado por su caridad pastoral», y que «representan a muchos obispos que, con la misma solicitud de pastores, han dado testimonio de amor a Cristo y al pueblo de Dios». Se trata de los arzobispos eméritos de Manizales (Colombia) y Tucumán (Argentina); el obispo emérito de Xai-Xai (Mozambique); el nuncio alemán Karl-Joseph Rauber, y el Propenitenciario Mayor emérito, el italiano monseñor Luigi De Magistris.

Un cura de Ávila de toda la vida

La mayoría de nuevos cardenales se enteró de la noticia a la vez que el resto del mundo. Monseñor Blázquez lo supo por la radio, a su regreso de un centro de ancianos de Cáritas en Santovenia.

Desde 1919, Valladolid no había tenido cardenal, pese a lo cual este nombramiento es uno de los pocos relativamente previsibles. Además de contar con la confianza de los obispos españoles, Benedicto XVI le encomendó la delicada misión de investigar el Regum Christi como visitador apostólico; Francisco le ha confesado que es devoto lector de sus libros, y le nombró en marzo de 2014 miembro de Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

La Secretaría General de la CEE expersó «su alegría y gratitud al Papa por el nombramiento», que, «además del reconocimiento pontificio a la generosa y abnegada trayectoria episcopal de monseñor Ricardo Blázquez», es «una señal que refuerza, aún más, la especial vinculación y comunión de la Iglesia en España con el Romano Pontífice».

Entre las felicitaciones, destaca la de su diócesis de origen, Ávila. «Quienes mejor le conocen en la diócesis –se lee en un comunicado– le definen como un hombre bondadoso, prudente, tranquilo, cercano y sencillo, con gran espíritu trabajador, y que siempre se ha sentido orgulloso de sus orígenes humildes; un cura de Ávila de toda la vida. Un hombre que sabe muy bien estar. También destacan su inagotable capacidad de diálogo, y un excepcional carácter conciliador».

Ricardo Benjumea