Monseñor Angelelli y los mártires riojanos serán beatificados el 27 de abril

Aquellos cuatro homicidios se inscribieron en un mismo contexto histórico y político, fueron parte de un plan para desarticular una Iglesia en salida, capaz de colocarse del lado de los jornaleros explotados en esas tierras

Alfa y Omega

Aquellos cuatro homicidios se inscribieron en un mismo contexto histórico y político, fueron parte de un plan para desarticular una Iglesia en salida, capaz de colocarse del lado de los jornaleros explotados en esas tierras

El Papa Francisco dispuso que el rito de beatificación de los venerables siervos de Dios Enrique Ángel Angelelli Carletti, obispo de La Rioja; Gabriel Longueville, sacerdote diocesano; Carlos de Dios Murias, sacerdote profeso en la Orden de los Frailes Menores Conventuales; y Wenceslao Pedernera, padre de familia, tenga lugar en la ciudad de La Rioja (Argentina), el 27 de abril de 2019.

Así lo anuncia una comunicación dirigida al obispo emérito de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo, y actual arzobispo de Mendoza, firmado por el sustituto para los asuntos generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, monseñor Edgar Peña, y fechada el 17 de octubre, fiesta de San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir.

La ceremonia estará presidida por el cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que asistirá en representación del Papa Francisco.

Fecha providencial

Para monseñor Marcelo Colombo, quien promovió la causa cuando era pastor de La Rioja, la fecha «realmente es providencial porque coincide con el día de Santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos latinoamericanos».

En un primer momento, «habíamos pensado en noviembre o diciembre pero el mismo Santo Padre nos había aconsejado pasar al mes de abril por el tema del calor».

Mayor difusión

«Normalmente estos tiempos preparatorios suponen una toma de mayor conocimiento de la vida, del mensaje, de la experiencia concreta de estos hermanos nuestros que dieron su vida por el Reino de Dios», afirmó Colombo. Y agregó: «Angelelli es muy conocido y es una figura de mucho predicamento en la Iglesia Argentina, sobre todo por su testimonio tan particular en momentos tan duros del país».

«Pero de los otros dos sacerdotes, uno misionero y uno religioso franciscano conventual, y como el laico que era un dirigente cooperativista rural nacido en San Luis, crecido en Mendoza y que vivió en los últimos años trabajando en La Rioja, sobre ellos se conoce bastante pero propiamente en los sectores a los que ellos pertenecían. Entonces se trata de generalizar el conocimiento», pidió.

El prelado sostuvo que el objetivo de esta preparación para la beatificación es que se vaya tomando conciencia de que «en la Iglesia Argentina hay figuras que han dado lo mejor de sí mismo para la edificación del Reino de Dios».

Mártires de Chamical

El Papa tiene especial aprecio por Enrique Angelelli (1923-1976), a quien conoció como jesuita y con quien tuvo varios contactos hasta su muerte, el 4 de agosto de 1976, en el paraje Punta de Llanos, en la ruta nacional 38 a la salida de la localidad riojana de Chamical.

Ese día, junto al padre Arturo Pinto, el obispo regresaba tras haber celebrado una misa en homenaje, justamente, de Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, asesinados poco tiempo antes, en el mes de julio, en la misma zona. Por eso, desde hace muchos años, los lugareños los conocen como los «mártires de Chamical». De ahí la decisión del propio obispo Colombo de pedir al Vaticano procesar todos los expedientes como una única causa.

Paradójicamente, las primeras causas de beatificación iniciadas formalmente de ese grupo fueron las de Murias y Longueville. Después vino la de Angelelli, y la de Pedernera, un líder obrero y activo laico católico, asesinado de 20 balazos por cuatro encapuchados en la madrugada del 25 de julio de 1976. Coca, su mujer, y sus hijas María Rosa, Susana y Estela fueron testigos presenciales del homicidio.

Aquellos cuatro homicidios se inscribieron en un mismo contexto histórico y político, fueron parte de un plan para desarticular una Iglesia en salida, capaz de colocarse del lado de los jornaleros explotados en esas tierras. Con un obispo de voz profética, que cuestionaba sin temor las injusticias y los excesos del régimen. Por eso, tras su muerte, Angelelli se convirtió en una figura emblemática para el pueblo, pero también incómoda para cierto establishment argentino.

Aica/Vatican Insider/Alfa y Omega