Mi (no) entrevista a Ennio Morricone - Alfa y Omega

Mi (no) entrevista a Ennio Morricone

La muerte del artista italiano tiene, para mí, sabor a reconciliación. La que he sentido con un personaje al que no le gustaban las entrevistas pero que recientemente me concedió una y que unos días después me canceló de forma repentina sin un motivo aparente. Solo ahora alcanzo a comprender los motivos

José Calderero de Aldecoa
Foto: EFE/EPA/Paul Berge

El maestro Ennio Morricone –como le gustaba que le llamaran– ha fallecido esta madrugada a los 91 años en una clínica de Roma, donde estaba ingresado después de haberse roto el fémur en una caída.

Siento profundamente la muerte de quien compuso la banda sonora de más de 400 películas, incluida la de El bueno, el feo y el malo, Cinema Paradiso o Los odiosos ocho, por la que recibió en 2016 el Oscar –el segundo de su exitosa carrera– a la mejor banda sonora en 2016.

Pero además, para mí, su fallecimiento tiene sabor a reconciliación. La que he sentido con un personaje al que no le gustaban las entrevistas pero que recientemente me concedió una y que unos días después me canceló de forma repentina sin un motivo aparente. Solo ahora alcanzo a comprender los motivos.

Premio Princesa de Asturias de las Artes

En aquella entrevista, que iba a ser por escrito y cuyas preguntas ya tenía en su poder, le preguntaba por el Premio Princesa de Asturias de las Artes. Le fue otorgado en junio junto al también compositor John Williams. A pesar de su edad, y si el COVID-19 se lo permitía, tenía intención de acudir el 16 de octubre de 2020 al Teatro Campoamor, de Oviedo, a recogerlo porque para él era «un honor» recibir un galardón de los reyes de España. Estaba «muy emocionado».

El maestro y Dios

También le preguntaba por Dios, porque del maestro Morricone se ha escrito todo sobre su papel como autor de infinidad de bandas sonoras, pero poco de su abultada lista de composiciones de carácter religioso. ¿Es la música un canal para acercarse a Dios? ¿Es éste el propósito con el que ha compuesto cantidad de obras dentro de este género musical?

Él siempre defendió la cercanía de la música respecto a Dios. Sin embargo, aseguraba la necesidad también de palabras para dirigirse al Creador, con el que decía conversar una hora, o más, todos los días. Testigo de su meditación cotidiana fue una imagen de Cristo que presidía su salón.

Misa al Papa Francisco

Entre sus obras de carácter más religioso destacaba su Missa Papae Francisci, una composición que llevaba rumiando durante años pero que solo la materializó en 2013 después de que Jorge Bergoglio fuera elegido como sucesor de Pedro.

La obra se estrenó en 2015 con ocasión de los 200 años del restablecimiento de la Compañía de Jesús en la Iglesia del Gesú (Roma), templo madre de los Jesuitas del que el propio Morricone es parroquiano.

El Pontífice no pudo asistir al estreno por culpa de una audiencia con el presidente de Rusia Vladimir Putin, pero recibió al artista y a su mujer unos días antes. Entonces, rompieron a llorar y hablaron durante algunos minutos.

Concierto en el Aula Pablo VI

De la Iglesia del Gesú pasó al Aula Pablo VI, donde en 2016 ofreció un concierto para varios cientos de personas en exclusión social como parte de los actos finales del Jubileo de la Misericordia. ¿Qué significó este concierto para un artista de prestigio internacional y acostumbrado a llenar los auditorios de todo el mundo?

Seguro que fue un acto muy especial para él, como el hecho de recibir por todo ello en 2019 la Medalla de Oro Pontificia, de manos del cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio de la Cultura, en nombre del Papa Francisco.

El valor de la familia

En la última de las cinco preguntas que me dejaban hacerle, le preguntaba sobre su familia, sobre el valor que tenía para él, que presupongo enorme. El maestro Morricone se casó con Maria Travia el 13 de octubre de 1956. A su esposa la citaba en todos sus discursos y siempre que recibía un galardón. «Es un acto de justicia. Mientras yo estaba componiendo, ella se estaba sacrificando por la familia y nuestros hijos», dijo en 2006 al recoger el Oscar honorífico a toda su carrera. Junto a ella pasó casi 70 años y tuvo cuatro hijos: Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni.

Banda sonora de La misión

Me hubiera gustado hacerle una sexta pregunta, sobre su composición más especial. Pero lo descarté porque solo nos había permitido hacerle cinco preguntas y porque sé que nunca hablaba en particular de ninguna de sus canciones. Para mí, sin duda, era la que compuso para la película de La misión, que se ha convertido en la banda sonora de muchos de mis artículos, incluido, por supuesto, este mismo. D. E. P. maestro.

«Yo, Ennio Morricone, he muerto»

«Yo, Ennio Morricone, he muerto». Así empieza una carta escrita por el famoso compositor italiano para despedirse de sus familiares y amigos y en la que «renueva» su amor a su esposa, Maria.

Morricone, autor de algunas de las bandas sonoras más famosas de la historia del cine, falleció en la madrugada de este lunes en la clínica romana en la que permanecía ingresado por las complicaciones surgidas tras caerse días atrás y romperse el fémur.

Enseguida las puertas de la clínica Campus Bio Médico de la capital se llenaron de prensa y el abogado y amigo del compositor, Giorgio Assumma, salió para leer una curiosa carta de despedida de Morricone.

«Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto», empieza la misiva. El oscarizado compositor explica que solo hay una razón para despedirse de este modo: «no quiero molestar».

Un recuerdo «particular» se lo dirige a Peppucio, el director Giuseppe Tornatore, para quien trabajó en todas sus películas, y a su esposa, Roberta Pacetti: «amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida», sostiene.

También cita a algunos amigos y a sus hermanas, Adriana, Maria y Franca; a sus cuatro hijos, Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni; y a sus nietos, Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Y en último pero especial lugar a su esposa, Maria Travia, con la que compartió su vida desde que se conocieran en 1950. «A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar. A ella es mi más doloroso adiós», termina.

Efe