Los paúles cierran en Madrid el año jubilar por su 400 aniversario: «Donde hay pobreza tenemos que estar» - Alfa y Omega

Los paúles cierran en Madrid el año jubilar por su 400 aniversario: «Donde hay pobreza tenemos que estar»

En entrevista con Alfa y Omega, el provincial saliente de los paúles, José Manuel Villar, apunta que «servimos a la Iglesia y sus miembros sufrientes son los pobres»

Rodrigo Moreno Quicios
Clausura del año jubilar por el 400 aniversario de la fundación de los misioneros paúles en la basílica de la Milagrosa. Foto: Misioneros paúles

La Misa de clausura del año jubilar de los misioneros paúles por el 400 aniversario de su fundación «fue una celebración en la que estuvimos todos los miembros de la familia vicenciana», cuenta al otro lado del teléfono José Manuel Villar. Es el provincial saliente de la provincia San Vicente de Paúl-España y quien presidió la Eucaristía el pasado domingo. Así, en la basílica de la Milagrosa de Madrid no solo estaban los misioneros paúles sino también «las hermanas de la caridad, los laicos vicencianos, la Asociación de la Medalla Milagrosa, la Asociación Internacional de Caridades, la Juventud Mariana Vicenciana y todos los que tienen algún vínculo con nosotros». Por tanto, no es de extrañar que «después tuvimos un convite fraterno donde, además de la Misa, utilizamos la mesa».

Según nos cuenta Villar su homilía giró en torno a la segunda lectura. Era la carta de san Pablo en la que «nos pedía que fuésemos una sola familia que trabaja y camina unida y se fortalece en la medida que no somos de Cefas ni de Apolo sino de Cristo». El provincial saliente subraya que «nos une ese Cristo evangelizador y servidor al que le hemos dado la vida no solo lo que somos consagrados, sino también los laicos desde el ministerio de cada día».

Laicas y hermanas de la Caaridad en la celebración. Foto: Misioneros paúles

También recalca que «hice esa petición de más, mejor y mayor que he utilizado durante mucho tiempo como provincial para que no se nos pase nunca que miramos más allá, buscando la caridad en nuestra presencia como vicencianos y que sepamos trabajar unidos». Igualmente, sentencia que «la caridad produce frutos y durante este año hemos insistido en dos ideas: la buena noticia y la caridad». Además, como la fiesta coincidía con el Domingo de la Palabra, señaló que «no basta con hablar de la Palabra de Dios sino de meter el Evangelio en nuestras cosas y hacerlo vida».

«No es suficiente con hacer el bien»

Durante la Misa de clausura, José Manuel Villar llamó a «tener siempre las luces largas para darnos cuenta de que el cuerpo al que servimos a la Iglesia y sus miembros sufrientes son los pobres, a quienes somos enviados».

El presbiterio lleno de misioneros y sacerdotes. Foto: Misioneros paúles

El provincial saliente apunta asimismo que «san Vicente de Paúl nos decía que no es suficiente con hacer el bien, sino que hay que hacerlo bien». «Y para hacerlo bien, nos encomendamos a la Madre, que en 1830 se le apareció a santa Catalina Labouré y nos prometió que, mientras fuéramos fieles ella iba a perseverar por la Congregación de la Misión». Es por ese motivo que «nuestra basílica de la Milagrosa está siempre abierta», pues «es donde celebramos la fe y donde pasamos ratos de oración, adoración y convivencia».

«Estamos prácticamente en todo el mundo»

En cuanto a las prioridades para los paúles a partir de ahora, José Manuel Villar recuerda que «estamos prácticamente en todo el mundo». Y que al igual que su primer destino fue a Madagascar, también «salimos a los países latinoamericanos como Venezuela, Puerto Rico y Bolivia». En el caso concreto de la provincia San Vicente de Paúl-España, «nos encargamos de la región de Honduras» con cinco casas en San Pedro Sula, Tegucigalpa, Puerto Lempira, Barra patuca y Wampusirpi.

«Desde ahí intentamos que la Buena Noticia y la caridad llegue a los más pobres y necesitados y nuestra misión no es solamente atender la parroquia sino también dispensarios, dar educación, servicios sociales y médicos», expone Villar, quien concluye sentenciado que «donde hay pobreza, nosotros tenemos que estar haciendo vida el Evangelio».