Los obispos venezolanos denuncian «represión» ante protestas pacíficas y el ataque a templos católicos - Alfa y Omega

Los obispos venezolanos denuncian «represión» ante protestas pacíficas y el ataque a templos católicos

Un grupo de la Guardia Nacional Bolivariana intentó entrar este miércoles en la parroquia Nuestra Señora de Fátima en San Cristóbal. El párroco lo impidió, pero lanzaron gases lacrimógenos en el interior

Fran Otero
Foto: CNS

Mientras la violencia se extiende por el país después de las manifestaciones realizadas en Venezuela durante los últimos días –han muerto cuatro personas, 300 están heridas y unas 240 han sido detenidas–, los obispos del país han alzado la voz contra la «criminalización y represión» de las fuerzas leales a Nicolás Maduro.

En un comunicado emitido por la Comisión de Justicia y Paz del episcopado venezolano, ponen el foco en los ataque sufridos por los periodistas y también por los católicos, pues la parroquia Nuestra Señora de Fátima en Barrio Sucre de San Cristóbal, en el estado de Táchira, sufrió un ataque violento durante la celebración de la Eucaristía este miércoles.

Según el relato de Mario Moronta, obispo de San Cristóbal, «una horda de miembros de la Guardia Nacional Bolivariana, intentó entrar en el templo», una circunstancia que impidió el párroco. «No contentos con el atropello, lanzaron bombas lacrimógenas dentro. Luego se pudo evacuar el recinto sagrado, donde había un buen número de fieles, entre ellos bastantes personas mayores. De hecho, una religiosa sufrió un desmayo», añadió el también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Para Moronta, los responsables  del ataque son «las autoridades militares», a las que acusó de «no tener el menor respeto a la dignidad humana ni siquiera manifestar temor de Dios».

A esta condena se sumó el cardenal Baltazar Porras, arzobispo de Mérida y administrador apostólico de Caracas, a través de las redes sociales. «Es inconcebible un ataque directo a nuestros templos, sin respeto alguno por los feligreses. Exigimos que se respete a la Iglesia católica en un país de devotos y creyentes, quienes oran a diario por la paz, el respeto a la vida y el derecho a protestar», escribió el purpurado.

En este sentido, Porras defendió que la protesta pacífica es legítima y está garantizada en todos los convenios internacionales y, por ello, «repudiamos y denunciamos ante la comunidad internacional la injustificada represión del Estado y colectivos armados que disparan a civiles».

Por su parte, la citada Comisión de Justicia y Paz exige a la Guardia Nacional y demás cuerpos de seguridad «el debido respeto y garantía de los derechos humanos», así como «el cese inaplazable del uso criminal de la fuera letal para el control de las manifestaciones y la inmediata liberación de los detenidos arbitrariamente».

Del mismo modo, pide a la Asamblea Nacional que determine las responsabilidades de estos hechos y recuerda que el respeto a los derechos civiles y políticos, el derecho a la vida y a la integridad personal, el derecho a manifestarse… «son inviolables y que cualquier vulneración a estos pueden derivar en delitos que son imprescriptibles y no pueden ser justificados por obediencia debida».