Los obispos de Nicaragua apelan a la conciencia de los policías

La Iglesia se convierte abiertamente en blanco de los ataques de los grupos orteguistas

Ricardo Benjumea
Una mujer, con un cartel que pone «No matarás», en el exterior de la catedral de Managua, el 14 de julio. Foto: AFP Photo/Marvin Recinos

La Iglesia se convierte abiertamente en blanco de los ataques de los grupos orteguistas

Los obispos nicaragüenses han convocado este 20 de julio una jornada de ayuno y oración en desagravio «por las profanaciones realizadas estos últimos meses contra Dios». De manera especial, están invitados a participar «los policías, militares y demás empleados públicos y a quienes su conciencia les está indicando no seguir apoyando directa o indirectamente» la represión violenta contra quienes «se manifiestan pacíficamente». «Nadie está obligado a cumplir una orden que vaya en contra de los diez mandamientos de la ley de Dios, particularmente “no matarás”», afirman.

En las protestas de los últimos tres meses contra Daniel Ortega –y su esposa, la vicepresidenta, Rosario Murillo– han perdido la vida unas 370 personas, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos. A la acción de las Fuerzas de Seguridad, se une la de grupos afines armados por el Gobierno que siembran el terror por todo el país, abriendo fuego contra las protestas o buscando a opositores casa por casa.

En un mensaje pastoral firmado el 14 de julio por la Conferencia Episcopal se condenan «jurídica y moralmente» todos estos ataques, al tiempo que se hace un llamamiento «a los hombres y mujeres de buena voluntad a no responder con violencia a las diversas provocaciones de las que están siendo objeto».

Reunidos el sábado de forma urgente, los obispos decidieron sin embargo continuar con la labor de mediación que llevan a cabo desde mayo. Denuncian «la falta de voluntad política del Gobierno para dialogar sinceramente», pero entienden que esto es lo que les pide en estos momentos el Papa, como pudo comprobar el cardenal Brenes, arzobispo de Managua, al reunirse con Francisco durante el consistorio del 28 de junio. El clima de polarización política que se ha instaurado en el país requiere además, a juicio de la Iglesia, una salida democrática, para evitar que la situación degenere en una guerra abierta como la que padeció Nicaragua entre 1979 y 1990.

Un obispo, tiroteado

La mediación –subrayan los obispos– no les impedirá denunciar actuaciones contra los derechos humanos, ni se reduce a una diplomacia de despachos, «sino que dada la dimensión profética de nuestro ministerio nos hemos visto en la urgencia de asistir a los lugares de conflicto para defender la vida de los indefensos, llevar el consuelo a las víctimas y mediar a fin de lograr una salida pacífica a la situación».

La noche anterior a la reunión de los obispos, Brenes y el nuncio, Waldemar Stalislaw Sommertag, acudieron a una parroquia de la capital donde cientos de estudiantes, periodistas y varios sacerdotes permanecían sitiados por orteguistas. Permanecieron varias horas hasta lograr su traslado a la catedral. Dos jóvenes –uno de ellos, dentro de la parroquia– fallecieron por los disparos.

El domingo, el obispo Abelardo Mata –uno de los participantes en el diálogo nacional– fue tiroteado. El coche en que viajaba recibió 12 disparos, aunque tanto el conductor como él resultaron ilesos.

Desde la agresión del 9 de julio contra el nuncio, el cardenal Brenes y su auxiliar, Silvio Báez, han sido atacadas varios templos y edificios de la Iglesia, incluidas oficinas de Cáritas.

R. B.