Los Gitanos. Esta cofradía rinde homenaje a las víctimas de la COVID-19
Aunque la crearon andaluces devotos de Nuestro Padre Jesús de la Salud de Sevilla, ahora en esta hermandad participan personas de toda España. Quieren concienciar sobre la donación de médula
«Yo no tenía ni idea de qué es ser costalero», confiesa José Luis Martínez, miembro de la comisión gestora de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud, Los Gitanos. «Vengo de un pueblo de Toledo que tiene Semana Santa declarada de interés turístico y tenía curiosidad por saber cómo funcionaba una hermandad», explica. En 2012, el primer año que salió en procesión la imagen de María —obra, como el Cristo, de Ángel Rengel en 1998, y que acababa de ser restaurada—, un amigo cofrade que sabía de su interés le dijo que hacía falta gente para llevarla. Con 23 años probó; y repitió. Luego se implicó en la organización y los tres últimos años fue diputado mayor de gobierno, «la persona de mayor responsabilidad para organizar la cofradía en la calle». Explica que «hermandad somos los 365 días del año. La cofradía es el cortejo que sale».
Ahora que se cumplen 30 años de su fundación, asegura que «el Señor de la Salud tiene una manera de andar en la calle» que se ha ganado prestigio en la capital. De su recorrido por el centro, «me quedo con unas cuantas fotos, pues la luz de la luna acompaña perfectamente cualquier momento», señala con entusiasmo. Pero asegura que lo más característico de su procesión desde 2010 —cuando cambió de sede, de los Jerónimos a Nuestra Señora del Carmen— es que «siempre hacemos una ofrenda floral ante la placa de las víctimas del 2 de mayo, por las de todas las guerras; y de las del 11M, como deferencia. No podíamos pasar de largo. E intentamos invitar a sus asociaciones».
Miércoles Santo. 1 de abril. 19:45 h.
- Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis Obispo
- Calle de la Salud
- Calle del Carmen
- Puerta del Sol
- Calle Mayor
- Calle de Esparteros
- Plaza de Santa Cruz
- Plaza Provincia
- Calle de Atocha
- Calle del Salvador
- Calle Concepción Jerónima
- Calle Tintoreros
- Plaza de Puerta Cerrada
- Calle Segovia
- Calle San Justo
- Calle del Cordón
- Plaza de la Villa
- Calle Mayor
- Puerta del Sol
- Calle del Carmen
- Calle de la Salud
- Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis Obispo
Desde 2022, cuando se retomaron las procesiones tras la pandemia, ponen flores también ante la placa en homenaje a las víctimas de la COVID-19. Esa primera vez fue especialmente emotiva; sobre todo para Martínez: «Soy sanitario» y le causó «un pellizco» el «recuerdo de todos aquellos por los que has trabajado y no están».
Su historia demuestra que el rostro de la hermandad ha cambiado bastante. Sus orígenes están en personas llegadas a Madrid desde Sevilla y provincias limítrofes «para buscarse la vida». Trajeron la devoción al Señor de la Salud hispalense. «En 1995 decidieron juntarse para formar una hermandad», narra. «Todavía tenemos por aquí a algún que otro fundador». Pero ya no está compuesta solo por andaluces. «La gran mayoría de los hermanos son variopintos: de Toledo como yo, de Ávila o de Asturias».
Junto con la devoción, los fundadores se habían traído el famoso sobrenombre del «Cristo de los Gitanos». «Muchas hermandades se formaron en un ámbito social o laboral concreto, como pasa en Madrid con la de los Estudiantes», explica Martínez. «En Sevilla hay más costumbre de ello: hay de panaderos y de otras profesiones». En concreto, en la de Nuestro Padre Jesús de la Salud «la mayoría de sus fundadores eran gitanos católicos. En Sevilla sigue habiendo ese vínculo; de hecho para ser hermano mayor tienes que ser gitano». No así en Madrid, aunque «tenemos algún miembro». Sí mantienen un nexo con la pastoral gitana de la diócesis. Por ejemplo, cada 4 de mayo celebran una Misa en la memoria del beato Ceferino Giménez a la que los invitan.
No siendo una hermandad muy antigua, «no hemos tenido obra social propia», aclara Martínez. Optan por dedicar una partida presupuestaria a apoyar a otras entidades. «Estos años, que han sido un poco más difíciles, se estaba haciendo una aportación periódica al comedor del Ave María». También colaboran con el Banco de Alimentos. Su proyecto más propio es concienciar sobre la donación de sangre y médula ósea. «Un hermano ha necesitado un trasplante» y decidieron visibilizarlo «no solo para él; ya que cualquiera puede necesitarlo». El año pasado prepararon un cirio para la Virgen con la inscripción «Sangre, salud y vida», para que la viera la gente; aunque no pudo ser por la lluvia. Este año confían en que sea posible. «La sangre no se puede fabricar y con una sola donación ayudas a tres personas», abunda Martínez.
1996
Parroquia Nuestra Señora del Carmen y San Luis
715
Blanco y morado