La Iglesia de Madrid ora por las vocaciones: «Una historia compartida»

La Iglesia de Madrid ora por las vocaciones: «Una historia compartida»

Durante la vigilia que ha dado comienzo de 36 horas de oración ininterrumpida por las vocaciones, las vicarías de Madrid han recibido sendas cruces para prepararse para la visita de León XIV

Luis Miguel Modino
Un joven de cada vicaría sostiene la cruz con la que realizarán actividades de cara a la visita del Papa. Foto: Luis Miguel Modino.
Un joven de cada vicaría sostiene la cruz con la que realizarán actividades de cara a la visita del Papa. Foto: Luis Miguel Modino.

En el fin de semana previo al Domingo del Buen Pastor, en que la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones junto a la Jornada de Vocaciones Nativas, la Iglesia de Madrid se ha reunido en la capilla del Seminario Conciliar para rezar por todas las vocaciones: sacerdotales, religiosas, matrimoniales y laicales.

Todos oramos por todos

En 2026, el lema de la jornada es Todos oramos por todos. Se pone el acento en el Bautismo, de donde nacen todas las vocaciones. Durante 36 horas, hasta el domingo 26 a las 10:00 horas de la mañana, con la participación de numerosos grupos de adoración, el Santísimo estará expuesto.

Se da así continuidad a la vigilia iniciada a las 21 horas del viernes 24 de abril. La jornada finalizará con la celebración de la Eucaristía en la catedral de la Almudena, el domingo 26 a las 12:00 horas del mediodía. Estará presidida, como la vigilia inicial, por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo.

Una celebración dividida en cuatro partes: testimonios, Liturgia de la Palabra, bendición y envío de las cruces de las vicarías y adoración. Se han usado los textos del Papa León XIV para la Jornada Mundial de las Vocaciones para este año, donde hace ver que la vocación es «un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor». En los testimonios, jóvenes relataron sus procesos vocacionales y cómo viven las diversas vocaciones a las que han sido llamados.

El cardenal Cobo durante la vigilia. Foto: Luis Miguel Modino.
El cardenal Cobo durante la vigilia. Foto: Luis Miguel Modino.

Dios sigue llamando

A la luz del pasaje del Buen Pastor, el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, ha reflexionado desde la certeza de que «Dios sigue llamando». Lo hace en medio de muchas voces, mostrando que «siempre hay una voz honda, una voz verdadera, que es posible oírle a la vida, para las grandes decisiones, pero también, en el día a día, en lo pequeñito». Desde ahí invitaba a ir aprendiendo a escuchar la voz de Dios y a, siguiendo el lema de jornada, entender que «no hay vocación si no oramos todos por todos».

Algo que se fundamenta en el hecho de que «la vocación, la llamada, nunca es una aventura individual. Siempre es una historia compartida. No nace de lo bueno que seamos o lo clara que tengamos las cosas, sino nace siempre porque hay una Iglesia alrededor que ora, que acompaña y que sostiene». Un Dios que llama a cada uno, dado que «cada uno de nosotros somos un proyecto de Dios y Él siempre va delante con una llamada que nos precede, con un amor que nos sostiene».

En esa perspectiva, el cardenal Cobo resaltó que «la vocación permanece ahí cuando cada uno descubre que la vida no es solo suya, que hay una dirección, que hay una propuesta, que hay una invitación que Dios tiene. Por eso cada vocación es distinta. No hay dos vocaciones iguales». Todo cambia, ha dicho el arzobispo, cuando «sentimos que dependemos del amor de Dios, que Él es el que tiene la última palabra». De ahí la pregunta decisiva: «¿Cómo puedo responder a Dios, a su amor?», dado que «hay una deuda de amor».

Vocaciones: aprender a escuchar

En el camino vocacional, lo primero es «aprender a escuchar», algo que falta, dado el ruido de nuestro mundo y la velocidad con la que vivimos, que confunde. En esa tesitura, Jesús se ofrece, y nos hace ver la importancia de la oración en el discernimiento vocacional. «La vocación es el espacio donde la vida se ordena, donde lo esencial se va haciendo audible», lo que demanda aprender a orar, ha afirmado. Es en la oración donde la semilla de la vocación crece.

Junto a la escucha, destacó la necesidad de un corazón disponible, de hacer proyectos juntos. De hecho, en palabras del cardenal, «la vocación no empieza cuando decides, empieza cuando estás disponible y te dejas encontrar por Dios, cuando entras en ti mismo, te encuentras y te topas con que Dios te está buscando. No es que le busques tú a Él, es que te está buscando». Para ello es necesario vencer los miedos, la racionalización excesiva, las corrientes que nos llegan. Es necesario volverse hacia dentro, dejando de lado lo que está fuera.

Las cruces para preparar la visita del Papa entran en procesión en la capilla del seminario. Foto: Luis Miguel Modino.
Las cruces para preparar la visita del Papa entran en procesión en la capilla del seminario. Foto: Luis Miguel Modino.

Es necesario fiarse de Dios y de quienes tenemos al lado, hacer silencio para escuchar y descubrir que Dios tiene un proyecto sobre nosotros, reflexionó el arzobispo. En ese camino, «la Iglesia reza ora para que tomemos las decisiones que Dios quiere y para que nos ayudemos unos a otros a tomarlas», resaltó el cardenal Cobo, que enfatizó la necesidad de la comunidad en ese camino de discernimiento. Todo ello con los ojos abiertos y el corazón disponible para reconocer al Maestro.

Una cruz para preparar la visita de León XIV

Cada una de las vicarías ha recibido una cruz, que irá a peregrinar por ellas, «como una llama que se enciende y no se apaga». Con ellas se quiere preparar el corazón para la visita del Papa León XIV. Son una invitación a seguir orando juntos y hacer de la vida de cada uno un «sí» continuo a Dios, desde la conciencia de que cada uno tiene un lugar en el plan de Dios. Con la visita del Papa se unirán en la cruz de Cristo para así construir un camino abierto a la unidad. Una cruz a la que mirar y preguntarle al Señor: «¿Qué quieres de mí?», y responder sin miedo.

La vigilia culminó con la adoración del Santísimo, que permanecerá expuesto hasta la mañana del Domingo del Buen Pastor. Una oportunidad para encontrarse cara a cara con el Señor, con el Pastor Bello que nos cautiva y cuya mirada de amor nos transfigura. De hecho, la vocación es, ante todo, un diálogo íntimo con el Señor que surge en la oración y la contemplación.