Llenan de andamios la Capilla Sixtina

Llenan de andamios la Capilla Sixtina 

Comienza la limpieza y el mantenimiento extraordinario del Juicio Final de Miguel Ángel

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Detalle del Juicio Final, de Miguel Ángel. Foto: Museos vaticanos.
Detalle del Juicio Final, de Miguel Ángel. Foto: Museos vaticanos.

Ya han comenzado a llenar los andamios la Capilla Sixtina para el mantenimiento extraordinario de los frescos del Juicio Final en la Capilla Sixtina. Así lo han anunciado los Museos vaticanos en un comunicado.

El proyecto se anunció el verano pasado, poco más de treinta años después de la llamada restauración del siglo, de la obra maestra de Miguel Ángel. Se ha hecho necesario «debido a la presencia de una neblina blanquecina generalizada», ha explicado Paolo Violini, restaurador jefe de los Museos Vaticanos. La causa es la deposición de micropartículas de sustancias extrañas transportadas por el aire, que con el tiempo han atenuado los contrastes de claroscuro y han uniformizado los colores originales del fresco.

Los andamios ya han sido instalados en la Capilla Sixtina. Foto: Vatican News.
Los andamios ya han sido instalados en la Capilla Sixtina. Foto: Vatican News.

Aun así, durante los tres meses de restauración, la Capilla Sixtina permanecerá abierta, recibiendo a fieles y visitantes. Los restauradores trabajarán detrás de un lienzo de alta definición que reproduce el famoso fresco. Debido a los andamios la Capilla Sixtina tendrá cubierta toda la superficie, lo que permitirá al equipo restaurar el color y la calidad de la luz originales.

La capilla en obras

En continuidad con el citado proyecto de conservación finalizado en 1994, las pinturas de la Capilla Sixtina han sido objeto de constante investigación y monitoreo por parte de los Museos vaticanos a lo largo de los años. Se trata de una intervención necesaria para evaluar su estado de conservación dada la alta afluencia diaria de visitantes.

Creación de Adán. Foto: Museos vaticanos.
Creación de Adán. Foto: Museos vaticanos.

En un principio, el laboratorio de restauración llevó a cabo un programa de mantenimiento preventivo para todo el complejo decorativo con el fin de eliminar sistemáticamente los depósitos acumulados con el tiempo. Estas operaciones se han realizado anualmente, por la noche, con la ayuda de plataformas móviles, y han abarcado los muros con los lunetos de Miguel Ángel, la serie de los Pontífices y las grandes escenas del siglo XV.

Ahora le toca el turno al gran y famoso muro tras el altar, encargado a Miguel Ángel en 1533 por Clemente VII e iniciado bajo el pontificado de Pablo III. Con sus 180 metros cuadrados de superficie pintada y las 391 figuras que la animan, la obra se terminó en el otoño de 1541. El 31 de octubre de ese año, el Papa celebró las vísperas solemnes en presencia de una obra maestra que visitan cada año miles de personas de todo el mundo.