El Papa convoca un nuevo consistorio de cardenales en junio

El Papa convoca un nuevo consistorio en junio para relanzar Evangelii gaudium

Será del 26 al 27 de junio. León XIV quiere recuperar la exhortación de Francisco, «especialmente en lo relativo a la misión y la transmisión de la fe»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El Papa en el último consistorio. Foto: CNS.
El Papa en el último consistorio. Foto: CNS.

El Papa León XIV ha dirigido una carta a los cardenales en la que les convoca para un nuevo consistorio los días 26 y 27 de junio. Su intención es centrarse en particular en lo que surgió de los grupos del consistorio anterior con respecto a la exhortación del Papa Francisco Evangelii gaudium, «especialmente en lo relativo a la misión y la transmisión de la fe».  

Para el Papa, la exhortación «sigue siendo un referente fundamental», pues además de introducir nuevos contenidos, «vuelve a centrarlo todo en el kerygma como núcleo de nuestra identidad cristiana y eclesial». Por ello, pide «una evaluación honesta de lo que se ha adoptado realmente a lo largo de los años y lo que, por el contrario, sigue siendo desconocido o no se ha implementado».

Más concretamente, solicita a los cardenales una revisión de los procesos de iniciación cristiana, de las visitas apostólicas y pastorales, y de la eficacia de la comunicación eclesial, incluso la de la misma la Santa Sede, «desde una perspectiva más explícitamente misionera».

Del mantenimiento a la misión

Según el Pontífice, Evangelii gaudium impacta en la Iglesia a nivel personal, pues «llama a cada persona bautizada a renovar su encuentro con Cristo, pasando de una fe meramente recibida a una fe verdaderamente vivida y experimentada». Ello afecta la calidad misma de la vida espiritual, «expresada en la primacía de la oración, en el testimonio que precede a las palabras y en la coherencia entre fe y vida».

A nivel comunitario, el documento exige «un cambio de un enfoque pastoral de mantenimiento a uno de misión». Esto requiere que las comunidades sean «agentes vivos de la proclamación», convirtiéndose en «comunidades acogedoras que utilicen un lenguaje accesible, atentas a la calidad de las relaciones y capaces de ofrecer espacios para la escucha, el acompañamiento y la sanación».

Por último, a nivel diocesano, la invitación es a que emerja claramente «la responsabilidad de los párrocos de apoyar con firmeza la audacia misionera, asegurando que dicha audacia no se vea lastrada ni sofocada por excesos organizativos, sino guiada por un discernimiento que nos ayude a reconocer lo esencial».

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