León XIV pide límites a la IA para que «la vida humana» no quede en manos de las máquinas
En su encuentro con el Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, el Pontífice se ha preguntado «si el hombre no corre el riesgo de convertirse en víctima de sus propias invenciones»
El Papa León XIV ha advertido una vez más de los peligros que entraña el uso sin control y ética de las nuevas tecnologías. Lo ha hecho durante el encuentro con los miembros del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, que han celebrado su conferencia anual en la Universidad La Sapienza de Roma. La Santa Sede es también miembro de este organismo, fundado en 1930 tras la gran crisis económica del 29.
El control de las máquinas
Como suele apuntar cada vez que habla de la IA, León XIV ha señalado que el desarrollo de las nuevas tecnologías obliga a afrontar una realidad que permea todos los niveles de la vida social. «La velocidad con la que se desarrollan las innovaciones relacionadas con la inteligencia artificial nos lleva a preguntarnos si en el futuro podremos controlar estas máquinas, si el hombre no corre el riesgo de convertirse en víctima de sus propias invenciones», ha advertido.
Así, ha situado entre los principales desafíos actuales la progresiva delegación de decisiones en sistemas tecnológicos: «Uno de los graves problemas actuales es constatar que las decisiones relativas a la vida humana se confían a las máquinas».
Por eso, el Pontífice ha valorado el trabajo del Instituto para reafirmar «el carácter insustituible de la inteligencia humana» frente a las nuevas herramientas tecnológicas.
Ralentizar
En su intervención, León XIV ha insistiado además en que haya una ética que acompañe el uso de esta tecnología si bien ha advertido de que, en la actualidad, estas herramientas se concentran «en manos de los grandes actores económicos y tecnológicos, mientras que el Estado encuentra dificultades para ejercer un control sobre ellas». Por ello, ha destacado que «es necesario hacer que el bien de la familia humana no sea sacrificado por intereses privados».
«Pedir prudencia, controles rigurosos e incluso, en ocasiones, una ralentización en la adopción de la IA no significa estar en contra del progreso, sino demostrar una atención responsable hacia la familia humana», ha añadido.
Por este motivo, ha animado a los miembros del Instituto Internacional de Ciencias Administrativas a continuar sus investigaciones para contribuir a la «humanización de las tecnologías digitales», de manera que puedan estar «al servicio de la vida y de la paz».