León XIV explica qué es y qué no es la oración
No es «una forma de evasión» o una técnica «orientada al bienestar», ha dicho el Papa durante la primera audiencia general de agosto
Cada año, con agosto, vuelven las audiencias generales del Papa. Esta primera, tras el descanso de León XIV en Castel Gandolfo, ha tenido una curiosa particularidad y es que se ha celebrado en la basílica de San Pedro. Tradicionalmente, se habilitaba el Aula Pablo VI para la ocasión. Durante el Jubileo de la Esperanza, si algún grupo era muy numeroso y no cabía en el Aula Pablo VI, se derivaba al resto de peregrinos a la basílica. Podían seguir la audiencia del Papa gracias a unas pantallas y por allí después pasaba el Pontífice a saludarlos.
El Espíritu Santo nos enseña a rezar
León XIV ha proseguido analizando los documentos del Concilio Vaticano II. En esta primera catequesis de agosto ha continuado con la Constitución conciliar sobre la liturgia Sacrosanctum Concilium. Y, en específico, sobre la dimensión eclesial de la oración litúrgica.
El Papa ha explicado que «es el Espíritu Santo el que nos enseña a rezar» e inspira todas las actividades de la Iglesia. Así, ha recordado León XIV, desde el día de Pentecostés, la Iglesia se ha reunido para celebrar el misterio pascual y para rezar.
Dimensión fundamental de nuestra humanidad
Por eso, ha lamentado que en nuestro tiempo, dominado «por una mentalidad centrada en la eficiencia y en el consumismo, la oración pueda parecer algo inútil e irrisorio» o «una forma de evasión», en un mundo donde «la ciencia y la técnica pretender dar todas las respuestas». El Pontífice ha recordado que rezar tampoco es una técnica más «de naturaleza psicológica y orientada al bienestar personal».
«La oración,en cuanto dimensión fundamental de nuestra humanidad, merece volver a ser descubierta en su verdad», ha deseado el Pontífice, que ha retomado las palabras de Pablo VI al promulgar Sacrosanctum Concilium. El entonces Papa Montini afirmó que la oración era «nuestra primera obligación».
La palabra «oración» designa toda la liturgia, ha explicado León XIV. Y esta fue la clave de la reforma litúrgica donde es fundamental la participación de los fieles. De esta forma, ha dicho el Papa «la liturgia se presenta como el lugar del encuentro, de la iniciativa de Dios que se hace cercano a la humanidad en su Hijo».
La Liturgia de las horas, «escuela de oración»
Por ello, el Pontífice ha insistido en que es importante acudir a la Liturgia de las horas y que esta sea cada vez más frecuente entre los fieles y las comunidades. Ha sugerido que puede ser útil para quien está aprendiendo a rezar, como una suerte de «escuela de oración cristiana». Además, la Liturgia de las horas «santifica el tiempo de nuestra vida cotidiana: por la mañana, empezamos el día con alegría y gratitud; a mediodía, pedimos la fuerza de la fidelidad en medio de la fatiga; por la tarde, una vez terminado el trabajo, las Vísperas acompañan en momento del atardecer; por la noche, nos dormimos encomendándonos a la paz de Dios».
«La Eucaristía y la Liturgia de las horas son el aliento de la vida de la Iglesia que hace circular al Espíritu Santo a través de su Cuerpo», ha concluido el Papa.