León XIV en un centro de acogida: «Todos somos migrantes en camino a la patria celestial. Ayudémonos»

El Santo Padre en un centro de acogida: «Todos somos migrantes en camino a la patria celestial. Ayudémonos»

En la solemnidad del Sagrado Corazón, el Papa ha subrayado que «más allá de nuestro lugar de proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras». La ministra de Migraciones ha propuesto la Carta de san Pablo a los Corintios, que se lee en las bodas, como hoja de ruta para un «proyecto común» como sociedad

María Martínez López
El Papa León XIV saluda a Bousso Diouf en Las Raices. Foto: Reuters / Yara Nardi.
El Papa León XIV saluda a Bousso Diouf en Las Raices. Foto: Reuters / Yara Nardi.

Última jornada del Papa León XIV en Canarias y en España. En torno a las diez y cuarto de la mañana de este viernes el avión que lo trasladaba desde Gran Canaria ha aterrizado en el Aeropuerto Internacional Tenerife Norte-Los Rodeos. Su aterrizaje se ha anunciado en toda la diócesis —también en las otras islas que la componen— con repique de campanas.

Los migrantes han vuelto a ser los protagonistas. «Nadie abandona su tierra, su familia y sus raíces por voluntad propia cuando puede vivir en paz», ha asegurado Bousso Diouf, una mujer migrante, de origen africano, que ha dado testimonio en la primera cita de la jornada. Ha sido el encuentro con migrantes en el centro Las Raíces, donde desde su apertura en 2021 600 trabajadores han ofrecido a 54.000 personas una acogida digna, «inmediatamente a su llegada por mar», ha explicado su director, Ernesto Mayoral.

El Papa León XIV saluda a varios migrantes en el centro de primera acogida Las Raíces de Tenerife. Foto: EFE / Ramón de la Rocha.

«Venimos de países donde la pobreza, la violencia, la guerra, la persecución y la falta de oportunidades nos obligaron a partir», proseguía. «Cruzar rutas peligrosas, especialmente el océano Atlántico hacia Canarias, significa enfrentarse al hambre, al frío, a la desesperación y, muchas veces, a la muerte», ha descrito. «Muchos hermanos y hermanas perdieron la vida en el mar, y otros siguen sufriendo en silencio, víctimas de mafias que se aprovechan de la necesidad y del sufrimiento humano». Hay, además, ha asegurado el otro testimonio, nigeriano de origen, «miedo, tristeza y también soledad».

En contraste, «sus palabras nos dan fuerza y esperanza para seguir adelante», ha añadido. «Sentimos que usted mira a las personas migrantes con respeto y con cariño». Por eso le ha agradecido «recordar al mundo que todos somos personas, que todos necesitamos amor, paz y oportunidades» y que tiene «sueños sencillos: trabajar, cuidar de la familia y vivir con dignidad».

«Luz para quienes no tenemos voz»

«Su presencia hoy en Canarias representa una luz para quienes muchas veces no tenemos voz», ha asegurado su compañera. Ha pedido al Santo Padre oraciones «por quienes perdieron la vida en el camino, por quienes aún atraviesan mares y fronteras buscando seguridad y por quienes luchamos cada día por construir un futuro digno».

Una vez más, «dignidad» ha sido la «petición sencilla pero profundamente humana» que ha lanzado. Esto se concreta en que «las fronteras no se conviertan en muros de indiferencia». «Que no se nos mire solo como emigrantes, números o documentos, sino como personas con historia, con sueños, con familias y con esperanza», ha pedido este migrante. Hay gente que sí los trata así. Por ello ha manifestado un «gracias a la Iglesia, a las comunidades de acogida, a las organizaciones y a todas las personas solidarias que nos tendieron la mano».

«Todos somos peregrinos»

«Todos —de algún modo— somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial», ha subrayado durante su discurso León XIV. Así, ha recordado al «santo hermano Pedro y san José de Anchieta», que «partieron desde estas tierras canarias para anunciar el Evangelio en América, abriendo nuevos horizontes misioneros». Los ha descrito como «migrantes que se dirigieron hacia lo desconocido, llevando como principal equipaje la fe, la esperanza y la caridad» y «supieron dar de lo que tenían y asimismo acoger lo nuevo que se les ofrecía».

Esta afirmación de cómo cada persona tiene algo de migrante cobra especial sentido cuando este jueves, el Pontífice recibió de manos del presidente canario, Fernando Clavijo, y de la investigadora María Carrillo la investigación que recoge cómo su décimo abuelo era originario de la isla de La Palma, emigrado a Cuba.

El Papa León XIV sostiene a un niño durante una reunión con inmigrantes en el centro Las Raíces en San Cristóbal de la Laguna, en las afueras de Santa Cruz de Tenerife en la isla canaria de Tenerife el 12 de junio de 2026.

El Papa León XIV sostiene a un niño durante una reunión con inmigrantes en el centro Las Raíces en San Cristóbal de la Laguna, en las afueras de Santa Cruz de Tenerife en la isla canaria de Tenerife el 12 de junio de 2026. Foto: AFP / Stefano Rellandini.

«Este intercambio hemos de vivirlo también con responsabilidad, pensando en el futuro de las generaciones venideras», ha señalado el Santo Padre. A ellas «queremos legar el patrimonio de una civilización del amor», como ha pedido recientemente de nuevo en su encíclica Magnifica humanitas.

Para construirla, «las migraciones tienen una palabra importante que decir, porque «pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos»». Y ha invitado: «Ayudémonos a hacer de esta travesía un lugar más humano para todos, aportando lo que esté al alcance de cada uno».

Corazones heridos, corazones acogedores y el Sagrado Corazón

Durante su intervención, el Pontífice ha recordado además que este viernes es la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, «el amor misericordioso e infinito de Dios por cada ser humano». Un marco «providencial» que recuerda que, «más allá de nuestro lugar de proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad».

Esta fecha le ha hecho asimismo pensar «también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos». Así, el Papa ha agradecido «la colaboración por parte del Gobierno, de las diversas instituciones y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que hacen posible esta ayuda humanitaria concreta, que devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas». Mayoral, el director de Las Raíces, había resaltado en esta línea «el esfuerzo sostenido del Estado español, titular de este centro, como parte de su responsabilidad en la acogida y atención».

El Papa León XIV saluda a los niños durante una reunión con inmigrantes en el centro Las Raíces en San Cristóbal de la Laguna, en las afueras de Santa Cruz de Tenerife en la isla canaria de Tenerife el 12 de junio de 2026. Foto: AFP / Stefano Rellandini.

León XIV ha recordado al Papa Francisco, «que tanto anheló poder estar con ustedes». A él «le gustaba utilizar la imagen de las raíces para indicar la necesidad de no olvidar los orígenes, de permanecer unidos y de confiar en el Señor», ha apuntado, aludiendo al nombre de este centro.

«Que esta imagen de las raíces también les ayude a ustedes a estar firmemente arraigados en el Señor, para que ninguna tormenta pueda alejarlos de su presencia, que fortalece y da vida». Y se ha despedido con un «queridos amigos, les llevo en mi corazón y en el recuerdo de mis oraciones».