León XIV en Brians 1 con «los importantes para su corazón»
Los internos en prisión preventiva de este centro penitenciario catalán quieren que el Papa «pase por cada módulo abrazándolos a todos», describe uno de sus capellanes. Su visita «es un gesto impresionante»
«Cuando escuché que el Papa visitará Brians 1 pegué un brinco», relata entusiasmado a Alfa y Omega el padre Jesús Bel. Este mercedario es uno de los capellanes de la cárcel catalana y además delegado de Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, donde se ubica la prisión. Brians 1 es un centro mixto con cinco módulos ordinarios para hombres y uno para mujeres. En total, hay unos 1.100 internos e internas en prisión preventiva. Esta circunstancia marca el estilo pastoral del equipo de Bel, conformado por otro capellán mercedario, dos sacerdotes más, un diácono permanente y varios voluntarios laicos.
«El proceso de acompañamiento es muy importante porque la incertidumbre es mayor en estos internos, ya que todavía no saben si van a ser condenados o no, o en qué va a quedar su condena. Eso les genera una ansiedad casi continua que se nota», explica el sacerdote. «Por eso, el trabajo en una cárcel de preventivos es distinto del que se hace en una de penados. Es necesario sostenerlos en la esperanza y ayudarlos en la aceptación de su propia realidad. A veces, basta con sentarse a su lado y estar. Atendemos a la persona, sea creyente o no creyente, sin siquiera preguntar por qué está en la cárcel o qué ha hecho». Ese trabajo, y a esos presos, funcionarios y capellanía, conocerá el Papa León XIV el próximo 10 de junio. Ese día también asistirá a la inauguración de la imponente torre de Jesucristo de la Sagrada Familia y presidirá el rezo del rosario en Montserrat. Pero, junto a esos eventos tan destacados, León XIV ha querido poner la mirada en los más olvidados, como el buen samaritano que, bajando de Jerusalén a Jericó, se fija en el hombre apaleado. «Antes de su visita a Montserrat, el Papa se va a desviar para acercarse al que está más en la cuneta. Para nosotros es un gesto impresionante y que define, más si cabe, la cercanía del Pontífice al sufrimiento. Por eso, nos sentimos muy honrados y se lo agradecemos en el alma y en el corazón», cuenta el padre Bel.

Al día siguiente de conocerse la agenda, el capellán visitó los módulos como hace habitualmente. Muchos internos ya sabían que León XIV traspasaría los muros de la prisión para estar con ellos, aunque sea poco menos de una hora. «Querrían que se quedase toda la mañana. Sabemos que no puede porque la agenda es apretada, pero las internas y los internos están entusiasmados y agradecidos. Quieren que pase por cada módulo abrazándolos a todos. Valoran su paso por aquí como un gesto de cercanía y un signo de esperanza. Piensan que, al menos, son importantes para el corazón del Papa y eso, al que está mal, le ayuda mucho a no sentirse solo», abunda el sacerdote.
Ese «brinco» de sorpresa y alegría del capellán lo comparten la dirección del centro y los funcionarios. Ahora toca organizar el encuentro, toda una sorpresa en el programa del viaje, pero del que ya dio alguna pista Xabier Gómez, el obispo de Sant Feliu, cuando en Navidad visitó la penitenciaría. Entonces, tras la Misa, comentó que iba a insistir para que el Santo Padre acudiera a la cárcel. Lógicamente, todos acogieron la idea de buen grado, pero pensaron que resultaba tan esperanzadora como irrealizable. Ahora, lo que parecía imposible, se hará posible.
La etapa en Barcelona y Sant Feliu comienza el día 9 con la hora intermedia en la catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. Allí, el Papa se encontrará con sacerdotes, seminaristas y unos 600 voluntarios. Después, mantendrá encuentros institucionales hasta que a las ocho de la tarde se traslade al Estadio Olímpico Lluís Companys, donde presidirá una vigilia con 37.000 fieles. Será similar a una JMJ y habrá «alguna sorpresa», aseguraron desde el Arzobispado de Barcelona la semana pasada en rueda de prensa. El día 10 se desplazará a la abadía de Montserrat para presidir el rosario y almorzar con los benedictinos. Por la tarde, acudirá a la Sagrada Familia para presidir la Misa y la inauguración de la torre de Jesucristo, que finalizará con un espectáculo de luces en honor a Gaudí.
Gómez explica a Alfa y Omega que, con su visita a Brians 1, el Papa «indica a la Iglesia el camino de la misericordia», como hacía Jesucristo según recoge Mateo 25. «A mí me gusta decir que esta comunidad que celebra cada domingo en la prisión, debido a sus circunstancias personales y también al propio entorno, es, de alguna manera, mi parroquia favorita, porque si hay algún lugar que necesita de la luz de la Resurrección, de la fuerza del perdón y del anuncio de la alegría del Evangelio y de la esperanza que Jesucristo nos ha conseguido y nos comunica con su redención y Resurrección, es precisamente el mundo de la cárcel», apostilla el obispo de Sant Feliu, contento además de que León XIV rece en la abadía benedictina de Montserrat, que también pertenece a su diócesis.
«Nada más salir de la cárcel, yendo por la carretera, lo primero que se ve es la montaña de Montserrat», describe el padre Bel hablando del entorno de la prisión, a las faldas de la abadía. Cuando termine su visita en Brians 1, el Pontífice recorrerá ese mismo camino para llegar a los pies de la Moreneta. Así, como los que vuelven a gustar su libertad, podrá alzar la mirada.