León XIV: «Dios nunca mortifica a los seres humanos»
El Papa aclara qué hay de divino y de humano en la redacción de la Sagrada Escritura: «Es Palabra de Dios en palabras humanas»
El Papa León XIV ha subrayado este miércoles el valor de la Sagrada Escritura como lugar de encuentro entre Dios y la humanidad, destacando que «Dios nunca mortifica a los seres humanos».
«La Sagrada Escritura —ha afirmado durante su catequesis en la audiencia semanal—, leída en la Tradición viva de la Iglesia, es un espacio privilegiado de encuentro donde Dios continúa hablando a los hombres y mujeres de todos los tiempos, para que, al escucharlo, puedan conocerlo y amarlo».
El #Papa urge a leer la #PalabradeDios en su contexto sin fundamentalismos – Vatican Newshttps://t.co/Esmvf2AtWK
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En su reflexión, el Pontífice recordó que «los textos bíblicos, sin embargo, no están escritos en un lenguaje celestial o sobrehumano», sino que «Dios elige hablar utilizando lenguajes humanos y, así, diversos autores, inspirados por el Espíritu Santo, han escrito los textos de la Sagrada Escritura».
Verdaderos autores
Sin embargo, durante varios siglos, «muchos teólogos llegaron casi a considerar a los autores humanos como meros instrumentos pasivos del Espíritu Santo». Frente a esta visión, León XIV recordó que en nuestros días la constitución conciliar Dei Verbum habla de Dios como el principal «autor» de la Sagrada Escritura, pero también llama a los hagiógrafos «verdaderos autores» de los libros sagrados.

En este contexto, el Papa afirmó con énfasis: «¡Dios nunca mortifica a los seres humanos ni su potencial!». A partir de esta premisa, subrayó que «la Escritura es Palabra de Dios en palabras humanas», por lo que una lectura adecuada debe tener en cuenta ambas dimensiones «para no caer en lecturas fundamentalistas o espiritualistas de la Escritura».
«Igualmente reductora es una lectura de la Escritura que descuida su origen divino y termina entendiéndola como una mera enseñanza humana», enfatizó el Pontífice, o como «un texto solo del pasado». Por el contrario, recordó que «la Escritura está destinada a hablar a los creyentes de hoy, a tocar su vida presente con sus problemas, a iluminar los pasos que deben darse y las decisiones que han de tomarse».