León XIV aterriza en Camerún, el país donde visitará una zona en guerra
Aunque la región anglófona de Camerún está relativamente pacificada, «queda mucho por hacer», asegura un sacerdote implicado en temas sociales. Un misionero espera «una palabra valiente» sobre la corrupción en un país donde el presidente lleva en el poder desde 1982
El Papa acaba de iniciar, en Camerún, la segunda etapa de su viaje a África. Minutos después de las 16:00 horas de este miércoles ha aterrizado en el Aeropuerto Internacional de Yaundé-Nsimalen. Los tres días escasos que pasará en este país tal vez sean los más complejos de su visita, la primera larga buscada por él mismo.
Este jueves, el Santo Padre se desplazará a Bamenda, capital de la Región Noroeste. Esta región, junto con la Suroeste —la mayor parte de territorios en el país tienen estos nombres puramente descriptivos— está sumida desde 2017 en un conflicto por la independencia de la zona anglófona, frente al resto del país, francófono. Este conflicto se suma a la presencia de combatientes de Boko Haram en el norte del país, la zona que hace frontera con Nigeria y Chad.
En la zona anglófona, tras unos primeros años más virulentos, el diálogo nacional de 2019 «sin duda dio frutos, pero aún queda mucho por hacer», explica Simon Valdez Ngah, misionero de los Sagrados Corazones y coordinador nacional de la Red África-Europa Fe y Justicia. Los rebeldes independentistas controlan zonas del territorio, con auténticos puestos de control para pasar de unas a otras.

Siguen perpetrando ataques esporádicos, como el del 10 de abril tras unas ordenaciones sacerdotales. También hay otras formas de violencia, como «violaciones a niñas» y robos, describe Shuri Benita Ngeh, de las Dominicas de la Beata Imelda, que estudia en la Universidad de Bamenda y se dedica a la pastoral juvenil.
Con todo, este martes los grupos rebeldes anunciaron una pausa en las hostilidades con motivo de la visita del Pontífice. Otra forma de control sobre el territorio es la convocatoria de los «lunes fantasma»: ese día de la semana, animan o presionan a la gente a cerrar los comercios y no acudir a trabajar.
¿Cómo viven los desplazados a los que escuchará?
En la mañana del jueves, León XIV protagonizará, con líderes tradicionales, presbiterianos y musulmanes una oración por la paz en la catedral de San José. Allí escuchará, entre otros testimonios, a una familia en representación del medio millón de desplazados a causa del conflicto por todo el país.
Se refugian sobre todo en ciudades grandes de otras partes de Camerún, acogidos por familiares o «luchando por encontrar vivienda, a menudo en condiciones de hacinamiento», explica Valdez. A veces, añade, su presencia suscita tensiones por el reparto de los recursos con la población local.
Además de la asistencia material, la Iglesia les ofrece en algunos lugares apoyo psicosocial. Por ejemplo, Fe y Justicia ofrece una formación en la que participa la hermana Benita. Espera que le sirva para, luego, «hacer un seguimiento a los desplazados».
Pero para una solución más a largo plazo, reclama, haría falta un mayor «equilibrio y desarrollo regional» en todo Camerún. «El diálogo nacional no ha dado más frutos porque la gente quiere soluciones prácticas, no palabras que no traen cambios». La religiosa participará en la Misa que, en la tarde del jueves, presidirá el Papa en el aeropuerto de Bamenda.
Camerún, «carcomido» por la corrupción
Valdez Ngah también tiene muchas esperanzas puestas en el discurso a las autoridades y la sociedad civil que pronunciará el Pontífice en la tarde de este miércoles. Es «una oportunidad única de transmitir un mensaje de llamada a la conversión, la reconciliación y la justicia social».

Espera que aborde el difícil momento político que se vive en Camerún tras las protestas del año pasado por las elecciones de octubre, que oficialmente volvió a ganar Paul Biya, de 93 años y en el poder desde 1982. «Ante el deterioro del tejido social y el auge del discurso de odio, el pueblo vive bajo una tensión constante».
En esta línea, el misionero español Emilio José Almajano desea escuchar «un mensaje de paz; pero de paz asentada sobre la justicia y la verdad». En el ámbito de la reconciliación, cree que debería promoverse no solo en la zona de conflicto. También animando a una mayor integración de los anglófonos, desplazados o no, en el resto del país, pues suelen quedarse ellos mismos al margen del resto de la población. También espera «una palabra valiente» sobre la corrupción, que tiene «carcomido» al país.
El sacerdote camerunés da importancia además, este mismo día, a la visita del Santo Padre al orfanato Ngul Zamba. En él, las Hijas de María sostienen entre graves dificultades materiales y gracias solamente a las donaciones a niños y jóvenes desde los 18 meses a los 20 años, de los que tres van a contar su testimonio.
La presencia del Vicario de Cristo «refleja su deseo de conectar con este colectivo y presenciar de primera mano la pobreza que sufren los menores bajo tutela institucional», explica Valdez Ngah. Al tiempo, confía en que esta institución «sirva de modelo para la gestión» de otros centros.
Le 15 avril, lors de son voyage au #Cameroun, #LéonXIV visitera l’orphelinat Ngul Zamba à #Yaoundé. KTO s’y était rendu il y a un mois et demi pour rencontrer les enfants accueillis et les sœurs qui les accompagnent.
— KTOTV (@KTOTV) April 11, 2026
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¿Quién puede pagar 30 euros?
El programa del Santo Padre dedica el viernes a Duala, una de las mayores aglomeraciones urbanas del país y considerada la capital comercial. Su jornada allí será breve: Misa a las 11:00 horas locales en el Estadio Japoma y, después, la visita privada al Hospital Católico Saint Paul. A las 14:10 horas volará de vuelta a Yaoundé, donde por la tarde se celebrará el encuentro con el mundo universitario en la Universidad Católica de África Central.
La despedida de León XIV de Camerún tendrá lugar el sábado con la Misa en el aeropuerto de Yaoundé-Ville. Es el gran encuentro de masas con los católicos de Camerún, aunque muchos no podrán participar por razones económicas. Lo explica Emilio José Almajano García, sacerdote soriano asociado a los misioneros espiritanos, responsable de una parroquia de la diócesis de Bafia, donde la Iglesia solo tiene 50 años de vida.

Aunque cada comunidad de la diócesis tenía asignadas 45 plazas, en la suya, que es muy remota, solo su vicario, dos religiosas y dos laicos han querido o podido pagar los 20.000 francos cameruneses que cuesta el viaje en autobús de diez horas —con los primeros 70 kilómetros por caminos de tierra—a la capital. Aunque al cambio son apenas 30 euros, suponen un tercio del salario base. Desde otras zonas, en cambio, trasladarse apenas supone unos 1.500 francos.
De los laicos, uno es comisario de Policía y el otro «un agricultor que es animador de una pequeña comunidad aunque ni siquiera está bautizado todavía». Está a la espera de que surjan más catecúmenos para una celebración conjunta. Como muchos de los asistentes, previsiblemente dormirán en el aeródromo.
Sin embargo, el resto de los fieles, aunque no podrán participar, sienten como «un honor» que el Papa los visite en su primer año. Su viaje «está muy presente en las oraciones espontáneas durante las celebraciones».