León XIV agradece a los cardenales su ayuda para «reconocer la obra que Cristo sigue realizando»

León XIV agradece a los cardenales su ayuda para «reconocer la obra que Cristo sigue realizando»

Concluye el Consistorio de cardenales en Roma con una llamada del Papa a poner en práctica el Sínodo como «un estilo espiritual» en la Iglesia

Luis Miguel Modino
El Papa León XIV durante su intervención. Foto: Vatican Media.
El Papa León XIV durante su intervención. Foto: Vatican Media.

Con un sentimiento de profunda gratitud ha iniciado el Papa León XIV su discurso conclusivo del Consistorio que ha reunido en Roma al colegio cardenalicio. Lo ha dicho después de expresar su solidaridad con las víctimas con el terremoto en Venezuela. 

A los purpurados, cuya presencia es para el Papa «motivo de consuelo y esperanza», les ha agradecido «la libertad, la fraternidad y el sentido eclesial con los que habéis participado en nuestros trabajos». Una oportunidad para buscar juntos «la voluntad del Señor, con la convicción de que Cristo sigue actuando en su Iglesia», para reavivar la esperanza. 

A partir de la pregunta: «¿Quién tiene el poder de decidir?», ha reflexionado sobre la sinodalidad. Una pregunta que le lleva a otra: «¿Cómo custodiamos juntos el don que el Señor ha confiado a su Iglesia?». Una pregunta que pone en el lugar adecuado lo referente a «las cuestiones de la autoridad, la corresponsabilidad y las decisiones», a partir de «la misión y la fidelidad común al Evangelio». Palabras con las que ha explicitado su decisión de «la puesta en práctica del Sínodo», para lo que ha pedido la implicación de los cardenales, como camino para «crecer en un estilo cada vez más evangélico». 

Los cardenales escuchan el discurso conclusivo del Papa. Foto: Vatican Media.
Los cardenales escuchan el discurso conclusivo del Papa. Foto: Vatican Media.

León XIV ha resaltado que la sinodalidad «es un estilo espiritual», que demanda escuchar «con humildad y libertad, dejando espacio al Espíritu». Junto con ello, la importancia de haber contemplado el mundo, su sufrimiento más profundo, sus heridas, y así alcanzar esperanza y relaciones auténticas, una aspiración muy presente entre los jóvenes, a quienes ha pedido escuchar, así como a las familias, «escuela de relaciones, de solidaridad y de esperanza». 

Cooperación y diálogo 

Frente a la cultura del poder ha pedido «reconstruir una cultura de la cooperación y del diálogo, capaz de dar nueva fuerza también al multilateralismo», en vista del «bien común de toda la familia humana». En este camino, ha pedido «la cercanía y el apoyo de la comunidad eclesial para vivir la ‘caridad política’». Igualmente ha enfatizado la importancia de la respuesta no violenta ante las múltiples formas de violencia, que ha definido como «una forma profundamente evangélica de vivir la historia», que «revela la lógica de la Pascua, en la que el amor se manifiesta más fuerte que el odio y el perdón rompe la espiral de la venganza».  

El Papa ha enfatizado la importancia de la doctrina social de la Iglesia como «un criterio habitual para la formación de las conciencias y el discernimiento pastoral», dado que esta es «una forma evangélica de vivir la realidad, interpretarla y orientar la acción de manera responsable». Lo mismo ha hecho con el bien común, «una realidad que hay que redescubrir juntos», lo que debe llevar a la Iglesia «a custodiar lugares de encuentro, de escucha y de diálogo en los que pueda madurar una cultura renovada del bien común».  

Para ello ve necesario «reconocer la dignidad inviolable de cada persona y la responsabilidad que nos une unos a otros», y ver a los pobres como «protagonistas de la esperanza que Dios sigue suscitando en la historia». León XIV ha destacado «la importancia del testimonio, de la cercanía, de la formación de las conciencias y de la construcción de comunidades fraternas y creíbles», que «nace del encuentro con Cristo, de su Palabra y de los sacramentos». 

Buscar juntos la voluntad del Señor 

Han sido días que «refuerzan mi esperanza», subrayó el Papa, pues «en una época marcada por la polarización, también la forma en que la Iglesia escucha y dialoga se convierte en parte de su anuncio». El camino es «seguir buscando juntos la voluntad del Señor, dejándonos guiar por el Espíritu Santo», pues así «nuestra comunión será cada vez más fecunda para la misión de la Iglesia y para el servicio a toda la familia humana». 

De ahí el significado del Consistorio, espacio para que «en la escucha recíproca y en el discernimiento común, el Espíritu Santo ayude al Papa a guiar a la Iglesia», siempre al servicio de la misión, un estilo a «promover en toda la Iglesia». Un Consistorio, que tendrá un nuevo episodio el próximo año, aún sin fecha, que quiere ser ejemplo para en la Iglesia «promover espacios en los que el Pueblo de Dios pueda escucharse, orar, discernir y caminar juntos». El pontífice ha insistido en hacer visible que «Dios desea la paz para cada nación y para cada pueblo», en no resignarnos a la violencia. A mostrar que «Dios sigue abriendo en la historia caminos de reconciliación y de paz».  

Todo ello antes de agradecer la contribución de los cardenales, que le han ayudado «una vez más, a reconocer la obra que Cristo sigue realizando en medio de su pueblo y en el mundo». Los frutos los ha encomendado a la intercesión de la Virgen María, a quien ha pedido que «nos enseñe a custodiar la unidad en la diversidad y a servir al Evangelio de la paz con humildad, valentía y esperanza».