León XIV abre la Cuaresma alertando de «las estructuras de pecado»

León XIV abre la Cuaresma alertando de «las estructuras de pecado» en «un mundo que arde»

Durante su homilía, el Papa ha alabado a los jóvenes, que «perciben claramente que es posible una forma de vida más justa»

José Calderero de Aldecoa
El Papa durante la celebración.
El Papa durante la celebración. Foto: Vatican Media.

En su primer Miércoles de Ceniza como Papa, León XIV ha abierto la Cuaresma alertando sobre las «estructuras de pecado» políticas, económicas y religiosas presentes en «un mundo que arde». Concretamente, ha advertido de la existencia de «ciudades enteras desintegradas por la guerra»; de «las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos, las cenizas de ecosistemas enteros y de la concordia entre personas, las cenizas del pensamiento crítico y de la sabiduría local ancestral, las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en toda criatura».

La celebración ha tenido lugar en la basílica de Santa Sabina y, como es tradicional, ha estado precedida de una procesión penitencial que ha partido de la iglesia de San Anselmo. Durante su homilía, el Pontífice ha instado a que los pueblos reconozcan todos estos pecados «con valiente responsabilidad». No obstante, ha subrayado que «el mal no proviene de supuestos enemigos, sino que ha entrado en los corazones».

Foto: Vatican Media.

Conversión y resurrección

En este sentido, ha explicado que «el pecado siempre es personal». Y ha exclamado: «Qué raro es encontrar adultos que se arrepientan, personas, empresas e instituciones que admitan haber cometido un error».

Pero quien lo logra, quien reconoce su pecado y se convierte, «es ya una premonición y un testimonio de resurrección: significa no permanecer entre las cenizas, sino levantarnos y reconstruir. Entonces, el Triduo Pascual, que celebraremos en la culminación del camino cuaresmal, revelará toda su belleza y significado».

Foto: Vatican Media.

Comunidad y jóvenes

En este contexto, ha llamado a la Iglesia a hacer «comunidad» y a «abrirse a los jóvenes». Una juventud, según ha afirmado el Santo Padre, que «incluso en contextos secularizados», siente «más que en el pasado» la llamada a la conversión del Miércoles de Ceniza.

«Son los jóvenes, de hecho, los que perciben claramente que es posible una forma de vida más justa y que existen responsabilidades por aquello que no funciona en la Iglesia y en el mundo. […] Percibamos, entonces, el alcance misionero de la Cuaresma […] para abrirlo a tantas personas inquietas y de buena voluntad».

Una vez terminada la homilía, el Papa ha recibido sobre su cabeza la ceniza de manos del cardenal Angelo de Donatis, penitenciario mayor. Después, él se la ha impuesto al resto de purpurados y algunos de los clérigos presentes en la Misa.