León empieza a elegir - Alfa y Omega

Uno de los aspectos cruciales del servicio de cualquier Papa a la Iglesia universal es la elección de los obispos que deben guiar a las diócesis en los cinco continentes. Benedicto XVI confesaba que la elección de personas había sido para él lo más difícil. En sus primeros meses de pontificado, León XIV ya ha tenido que decidir quiénes serían los pastores de diócesis tan emblemáticas como Viena, Nueva York, Westminster, Denver, Cracovia o Praga. Este 2026 tendrá que elegir al futuro arzobispo de Barcelona, dado que el cardenal Omella cumple 80 años en abril. 

Sería inútil (aunque para algunos sea entretenido) buscar una especie de retrato robot del obispo que busca León. En todo caso, los nombramientos ya realizados ofrecen algunas claves: que el Papa no se somete a las etiquetas facilonas de los medios; que desea pastores arraigados en la Tradición y dispuestos a fajarse con la cultura actual; que doctrina y pastoral se reclaman mutuamente; que la audacia misionera no niega la sabiduría de la institución y que el obispo debe suscitar la comunión y valorar todos los brotes de vida cristiana auténtica que surjan en medio de su pueblo. Es significativo que el nuevo arzobispo de Praga mencione la reconciliación dentro de la Iglesia como su primer desafío, y que, citando el primer saludo de León XIV, diga que «Cristo está por encima de todas las facciones y grupos de interés, y que solo en Él podemos ser verdaderamente uno».

No existe algo así como el candidato perfecto ni un algoritmo para obtener la solución. El Papa tiene que rezar y escuchar mucho, y también tiene que aceptar la imperfección, la suya y la de todos los que vamos en la barca. En cuanto a nosotros, nos toca pedir por Pedro en su dura brega, y por los que son llamados. Y agradecer su «sí» en un mundo donde tantos dicen «no».