Las tres deformaciones que amenazan la profesión médica
«La imposibilidad de curar no autoriza jamás a dejar de cuidar», dice el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, a los médicos sevillanos
El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha advertido de tres «deformaciones» que amenazan el ejercicio de la profesión médica. Son «la reducción tecnocrática», «la contractualización de la relación clínica» y «el descarte». Lo ha hecho durante la ponencia Ética, principio de la profesión médica, impartida en el Colegio Oficial de Médicos de Sevilla.
Saiz Meneses ha señalado que la primera amenaza para la profesión médica surge cuando «el saber médico se identifica con el dominio técnico sobre procesos biológicos». De esta manera «el enfermo se convierte en el soporte accidental de una patología interesante». A su juicio, esta deriva puede conducir a «una medicina técnicamente excelente y humanamente muda». Frente a ello, ha recordado que «el médico que trata un hígado trata a una persona».
Como segunda deformación, el arzobispo ha situado «la contractualización de la relación clínica». ESta se encuentra vinculada a la medicina defensiva, la proliferación de consentimientos y la conversión del paciente en cliente. Ha precisado que el consentimiento informado «nació como instrumento de respeto a la autonomía y merece ser defendido». Sin embargo, ha advertido de que degenera cuando su función pasa a ser distribuir responsabilidades ante un posible litigio. «La relación clínica no es un contrato entre extraños sino una alianza asimétrica en la que uno es vulnerable y el otro competente», ha afirmado.

La tercera amenaza que ha señalado es «el descarte», entendido como la tendencia a considerar que determinadas vidas no compensan los recursos que requieren. Saiz Meneses ha apuntado que puede manifestarse en la asignación de recursos, por ejemplo. También en el lenguaje empleado para hablar de determinados pacientes o «la impaciencia ante el anciano pluripatológico». En este sentido, ha afirmado que «una vida cuya dignidad dependa de su utilidad es una vida que ha dejado de tener dignidad y solo conserva precio».
La IA y el acto medico
El arzobispo de Sevilla ha defendido así una concepción del acto médico que considera al paciente en su integridad. Ha subrayado que «un enfermo, por debilitado que esté y por poco que su cuerpo pueda ya ofrecer, no ha perdido un gramo de dignidad».
Según ha explicado, la tradición cristiana sostiene que «la persona vale por el hecho de existir, porque ha sido creada y es amada por Dios», una relación que «no puede ser destruida por ninguna patología».
Saiz Meneses también ha abordado la entrada de la inteligencia artificial en ámbitos de la profesión médica. Puso como ejemplo el diagnóstico por imagen, la estratificación de riesgo, la gestión hospitalaria y la investigación biomédica. Aunque ha señalado que no corresponde a un teólogo evaluar el rendimiento de un clasificador, sí ha reivindicado la necesidad de plantear las cuestiones que la tecnología no puede resolver. «Ninguna innovación merece la pena si desplaza al paciente del centro», ha afirmado.
Finalmente, ha reconocido las dificultades con las que trabajan muchos profesionales sanitarios, en un sistema «tensionado hasta el límite». Se trata de listas de espera, plantillas insuficientes y poco tiempo por paciente. En este contexto, ha defendido que el médico debe mantener «dos miradas a la vez»: «la que objetiva un cuerpo para poder curarlo y la que reconoce en ese cuerpo a alguien que le interpela».
Y ha concluido que «la imposibilidad de curar no autoriza jamás a dejar de cuidar», porque «el cuidado constituye una obligación permanente que no cesa cuando la terapéutica ha agotado sus recursos».