Las tres condiciones del Papa para saber si el amor da fruto
León XIV invita en el Ángelus a «comprometer todo nuestro ser en una relación de amor con Jesús»
Para dar fruto el amor requiere de al menos tres cosas: desprendimiento, pérdida y hospitalidad. Estas son las tres condiciones del Papa que indicó este domingo, en su alocución previa a la oración del Ángelus. Asomado desde la ventana del Palacio Apostólico, ante unos10.000 fieles romanos y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, el Pontífice reflexionó sobre el Evangelio del día, que refiere algunas exhortaciones de Jesús para seguirlo y ser testigos de su Reino. «No se trata de actos exteriores, sino de comprometer todo nuestro ser en una relación de amor con Él», puntualizó León XIV.
La primera de las actitudes necesarias para lograr que el amor dé fruto es el desprendimiento. En el momento en que el Señor comienza a enviar en misión a sus apóstoles, dice el Papa, los quiere «libres de cualquier atadura» porque «también los afectos más importantes encuentran su plenitud gracias al amor que Cristo nos da».
León XIV propuso así algunos ejemplos concretos, como la vida matrimonial y el crecimiento de los hijos, para indicar que solo «dejando» la casa de los padres o «perdiendo» a los hijos, ayudándoles a valerse por sí mismos y realizarse como personas es como se hace posible vivir plenamente. «Es cosa triste perder lo que amas; pero a veces también el agricultor pierde lo que siembra», afirmó el Pontífice citando a San Agustín, e indicando que «solo perdiendo esa semilla, arrojada en la tierra, podrá verla florecer».
La lógica del don
En un mundo «en el que perder parece ser una debilidad y se vive obsesionado por tener y poseer», el segundo elemento, la pérdida, es algo que nos cuesta comprender, observó el Papa León. Sin embargo, «el amor da fruto solo en la entrega: cuando estamos dispuestos a perder un poco de nuestro yo para hacer espacio al otro, a perder un poco de tiempo para escuchar a un amigo, a perder un poco de comodidad para compartir una situación de dificultad».

«Quien retiene la vida sólo para sí mismo en realidad la pierde, porque esta no se abre a la alegría del amor y se vuelve estéril», afirmó a continuación. Y es por ello que Jesús «nos invita a abrazar la Cruz. Él se ofreció, se perdió a sí mismo y, precisamente así, nosotros hemos podido recibir su vida en abundancia».
Acoger a los demás
La tercera y última cosa necesaria para hacer fructificar el amor es la hospitalidad. «El amor, de hecho, se expresa en elecciones y acciones concretas, en un compromiso hecho de pequeños gestos cotidianos, como el de ofrecer un vaso de agua a quien tiene sed», dijo el Santo Padre.
También relató que Jesús, al enviar a sus discípulos delante de Él, les pide que vayan sin provisiones, «es decir, necesitados, porque de este modo podrán suscitar hospitalidad en aquellos que encuentren a su paso». Y así, recibiendo a quien viene en nombre de Jesús, «lo recibe a Él y al Padre celestial que lo ha enviado. El amor al Señor pasa siempre por la manera fraterna en que acogemos a los demás».
En este sentido, el Papa concluyó invitando a rezar a la Virgen María, «que amó a su Hijo sabiendo también perderlo», para que «nos ayude a ser testigos humildes y alegres del amor de Cristo».
Con Venezuela
Al término del Ángelus, León XIV reiteró su cercanía al país afectado por el violento terremoto que ha causado, hasta ahora, más de 1.400 víctimas. «Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos venezolanos afectados por los recientes terremotos que provocaron numerosas víctimas y heridos, así como ingentes daños materiales. Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, renuevo mi cercanía espiritual a sus familiares, a los lesionados y a quienes han sido golpeados por esta tragedia», dijo el Papa.