Las ONGD católicas exigen la exención de patentes de la vacuna

Las ONGD católicas exigen la exención de patentes de la vacuna

La OMC celebra esta semana un encuentro sobre propiedad intelectual de las vacunas, y diversas entidades han lanzado campañas contra la «monopolización»

Redacción
Vacuna en Ghana
Llegada de vacunas a Ghana. Foto: Nipah Dennis / AFP

La ONGD católica irlandesa Trócaire lleva 30 años trabajando en Somalia. Es, de hecho, la única institución que ofrece atención sanitaria en el distrito de Gedo. Y, sin embargo, sus médicos, enfermeras y matronas no esperan recibir la vacuna contra la COVID-19 hasta bien entrado el año que viene, a pesar de estar dentro del 20 % de la población que según la OMS debe vacunarse de forma prioritaria.

Su caso es solo un ejemplo de tantos. A pesar de que las vacunas gestionadas por la iniciativa COVAX comenzaron a llegar a los países con menos recursos a finales de febrero, y a administrarse la semana pasada, «solo el 10 % de las personas en países de bajos ingresos es probable que reciban la vacuna este año». Lo denuncia la Alianza Internacional de ONG Católicas de Desarrollo (CIDSE por sus siglas en inglés).

Es la enésima llamada de atención desde la Iglesia sobre las dificultades para conseguir que la vacuna beneficie a todos. Esta semana se podría dar un paso de gigante si la reunión de miembros del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (TRIPS por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de Comercio, que se celebra este miércoles y jueves, decidiera aprobar una dispensa para el cumplimiento de algunas normas de propiedad intelectual, como propusieron hace unos meses Sudáfrica y la India.

Para aumentar la producción

Esta medida, explican los directores de las entidades que forman CIDSE en un comunicado, «permitiría a todos los países incrementar y diversificar la producción de vacunas». Pero la UE, Estados Unidos, Reino Unido y Canadá se han opuesto a ello en repetidas ocasiones. La última reunión, el 23 de febrero, sirvió para perfilar unos puntos de entendimiento pero no para tomar una decisión.

En esta ocasión, CIDSE se ha unido a otras entidades de ayuda al desarrollo, ONG médicas y al Vaticano para exigir la aprobación de esta medida de emergencia. Dentro de esta campaña, se ha puesto en marcha una Iniciativa Ciudadana Europea para que los ciudadanos apoyen esta petición. También se ha escrito una carta abierta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, exhortándola a que la UE vote a favor. Y Médicos Sin Fronteras está llevando a cabo una campaña de presión a través de las redes bajo el lema #NoCovidMonopolies.

Al mismo tiempo a COVAX, la iniciativa coliderada por la ONU para vacunar en 2021 al 20 % más vulnerable de la población mundial, todavía le faltan 22.000 millones de dólares de financiación para hacer esto posible en los 92 países de ingresos bajos o medios que no pueden comprar sus propias vacunas. Pero incluso si se superaran estos obstáculos, «los países tendrán poblemas para distribuir las vacunas a las poblaciones rurales con infraestructuras sanitarias pobres». La cancelación de la deuda externa de estos países, apunta la alianza, liberaría buena parte de los recursos necesarios para ello.

Monopolización

«El retraso que actualmente se espera y la escasez de vacunas disponibles para los países del sur global son nada menos que un escándalo internacional», denuncian desde la Alianza. El origen de esto se puede encontrar en la gran cantidad de preacuerdos de compra que los países ricos tienen capacidad para gestionar bilateralmente. Esta actitud de «monopolización de los suministros y las patentes» es «una respuesta miope», que antepone los propios intereses a las «soluciones reales».

Como consecuencia, prosiguen los firmantes, «probablemente» se agravarán la pobreza y la inequidad, se perpetuará la vulnerabilidad global y en último término se retrasará la superación de la pandemia. «Los confinamientos que se siguen produciendo eliminarán los ingresos» de muchas familias. «También seguirán siendo una excusa para que los regímenes autoritarios orpiman la resistencia de algunas poblaciones y seigan aprobando de forma encubierta legislación que les arrebata sus territorios para la extracción de recursos naturales».

Riesgo global

Al final, además, «eso nos pone en peligro a todos». Afecta, por ejemplo, a los «trabajadores de la cadena de suministro» y a las poblaciones rurales que están detrás de buena parte de los alimentos que llegan al primer mundo. Estas comunidades, desde su precariedad, «nos mantienen vivos a todos». Pero ni siquiera se les garantiza una atención sanitaria adecuada ni protección frente al coronavirus por medio de la vacuna.

Por otro lado, cuanto mayor sea la expansión del coronavirus en el sur, mayor será el riesgo de mutaciones. Dos peligros que también afectan a los países del norte, y que «no se pueden contener solo cerrando fronteras». Por eso, abriendo las puertas a iniciativas que realmente faciliten el acceso universal a las vacunas, «los países ricos tienen la oportunidad de mejorar la resiliencia internacional a futuras pandemias por el bienestar a largo plazo tanto de sus ciudadanos como de los más vulnerables del mundo».