Las colas del hambre ya reciben a refugiados ucranianos - Alfa y Omega

Las colas del hambre ya reciben a refugiados ucranianos

La Fundación Madrina ve un aumento de esta nacionalidad entre los que acuden a pedirle ayuda

Redacción
Clases de español para refugiados en Cáritas. Foto: Cáritas Diocesana de Madrid.

Se acaban de cumplir siete meses de guerra en Ucrania y no se intuye el fin del conflicto armado, una circunstancia que retrasa todavía más la vuelta a la normalidad de los ciudadanos refugiados por toda Europa. En España, la situación ha empeorado en los últimos tiempos. Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, apenas el 15 % ha logrado un trabajo, mientras que la Fundación Madrina ya ve a familias ucranianas en sus colas, para pedir alimento y alojamiento. «Durante el verano, los servicios de emergencia colapsaron con ucranianos en situación de calle. Cada día pasan más por Madrina, que les facilita alojamiento temporal y un billete para volver a Ucrania», recoge en un comunicado la fundación.

La perspectiva de futuro tampoco es positiva, pues se prevé que este invierno vuelvan a salir de Ucrania más refugiados por el frío y la falta de calefacción y alimentos, una circunstancia que se une, en el caso de España, a la salida de algunos grupos a países como Polonia o Alemania, donde tienen más oportunidades. Otra realidad que muestra Madrina es el cansancio de la población española. Hay familias que se han quedado solas en la acogida, sin ayudas y algunas «empiezan a echar a la calle a los refugiados porque no los pueden mantener por el aumento del precio de los alimentos, el transporte y la energía».

Desde Cáritas Diocesana de Madrid se sigue acompañando las necesidades de los refugiados. La principal apuesta se centra en las clases de español, con el objetivo de superar la barrera idiomática y poder llevar a cabo tareas básicas del día a día: compra, gestiones con la Administración, buscar un empleo… Junto a ello, también ha organizado actividades lúdicas. Entre otras, durante el pasado mes de agosto la entidad eclesial se llevó a Galicia a 180 refugiados para que pudieran disfrutar de unos días de asueto diferentes.