«Las campanas han sido nuestro WhatsApp durante siglos» - Alfa y Omega

«Las campanas han sido nuestro WhatsApp durante siglos»

La asociación Hispania Nostra promueve que el toque manual de campanas sea declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Toque de campanas desde el campanario de la iglesia de Albaida. Foto: Campaneros de Albaida

«El toque manual de campanas es mucho más que un señor tirando de una cuerda. Es un auténtico lenguaje sonoro que nuestros antepasados han usado para comunicarse durante siglos, mucho antes de que se inventara WhatsApp», afirma Bárbara Cordero, directora de la asociación Hispania Nostra, que junto a la Asociación de Campaneros de Albaida ha organizado una campaña para que el toque manual de campanas sea declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La idea surgió cuando se declaro al año 2018 como Año Europeo de Patrimonio Cultural. «Se nos ocurrió que sería bonito proteger esta tradición para que no se pierda, sobre todo ahora que se habla tanto de la España vaciada y de la despoblación. Se están perdiendo muchos oficios, y es una pena que se pierda el de campanero», añade Cordero.

Antonio José Ballestero enseña a tocar a un niño. Foto: Campaneros zamoranos

La voz de Dios y del pueblo

En el pueblo valenciano de Albaida, los vecinos llevan oyendo tocar las campanas de forma manual desde hace ya 800 años, «de manera ininterrumpida y diaria, incluso durante la guerra civil», explica el coordinador de la asociación local de campaneros, Antonio Berenguer.

En un tiempo en el que muchas iglesias han sustituido los toques tradicionales por los sonidos de un altavoz, este enamorado de las campanas afirma que «los toques eléctricos nunca podrán reproducir toda la riqueza de los toques manuales». «El sonido de la campana tiene matices distintos en cada zona y en cada región, e incluso un mismo toque puede significar cosas distintas en uno u otro lugar», explica.

«Las campanas son la voz de Dios y la voz del pueblo, y cuentan todo lo que pasa en las casas y en las calles, todo lo que causa alegría o pena. Son una explosión de emociones, y eso es imposible que lo pueda transmitir una máquina», añade Berenguer.

Así, con las campanas se pueden comunicar multitud de circunstancias: además de los más conocidos toques a Misa y al ángelus, también pueden llamar a rezar por un vecino que está agonizando, por algún parto que se presenta complicado, o a difunto –según sea mujer, hombre, niño, sacerdote u obispo–; también hay toques a fuego, a tentenube para espantar la tormenta, a perdido en la niebla –en el que el sonido de la campana guía a los extraviados para poder volver al pueblo en la niebla–… «Al normalizar la automatización de las campanas hemos perdido mucho, pero aún queda mucha riqueza que hay que mantener», asegura Berenguer.

Álex durante un repique. Foto: Campaneros de Albaida

Sin fake news

En esta labor de difusión del oficio de campanero lleva toda su vida Antonio José Ballestero, coordinador de la Asociación Cultural de Campaneros Zamoranos. «Empecé a tocar con 4 años y ahora tengo 35», afirma.

Desde su asociación organizan encuentros de campaneros y conciertos de campanas –cerca de 100 cada año– por la provincia de Zamora y toda la Tierra de Campos, y enseñan a los más jóvenes a tocar y repicar gracias a un campanario portátil que llevan de pueblo en pueblo. «Esto se iba perdiendo, pero ya tenemos a 30 niños y niñas aprendiendo, y damos clases en colegios e institutos».

A esta nueve generación de campaneros pertenece Álex Galbis, de Agullent, un pueblo cerca de Albaida, que lleva tocando desde los 9 años. «Toda la vida me han llamado la atención las campanas. Mirar los campanarios era mi obsesión, hasta que un día mi madre me llevó a Albaida para aprender. Las campanas nos atraen pero no sé decirte por qué. Eso no lo sabe ningún campanero», defiende.

En la conversación se cuelan términos como repique o volteo, y explica también cómo las campanas están afinadas y cada una tiene su lugar en la escala musical. Y de miedo al subir al campanario, nada: «Solo tienes que tener respeto a la campana. Ella tiene su espacio y tú no lo puedes invadir».

«En Albaida la gente siempre ha vivido a toque de campana, y si tocamos algo extraordinario enseguida se pregunta por qué y lo aprenden», comenta Berenguer, al tiempo que explica que las campanas «siguen siendo la red social de los pueblos». «Y sin fake news, porque las campanas siempre dicen la verdad», bromea.

Al son del Vaticano

El 18 de abril de 2018, Hispania Nostra promovió el toque manual simultáneo de campanas en varios países de Europa: España, Italia, Alemania, Holanda, Bélgica, Inglaterra y hasta el Vaticano.

Después de conseguir en 2019 que el toque manual de campanas esté considerado en España una Manifestación Cultural del Patrimonio Inmaterial, las miradas están puestas ahora en la UNESCO, para que, como afirma Bárbara Cordero, las campanas «sigan siendo nuestra memoria y dejen de estar en peligro de extinción».