La vocación es al sacerdocio, pero se cuida ya en el seminario - Alfa y Omega

La vocación es al sacerdocio, pero se cuida ya en el seminario

Ante el Día del Seminario que se celebrará el próximo domingo, puede haber quien espere un destello. Si es el caso, ya lo tiene

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Este jueves es la solemnidad de san José y, por tanto, este domingo es el Día del Seminario. Se trata de una ocasión para arropar a los candidatos que, tal y como cuenta en nuestras páginas Antonio Secilla, rector del Seminario Conciliar de Madrid, están llamados «al sacerdocio, no al seminario». Es decir, la Iglesia de Madrid los acompaña, pero no pierde de vista su verdadera meta: discernir convenientemente su vocación y, si es pertinente y esta viene realmente de Dios, ordenarse.

Perfecto. Ya tenemos claro al destino hacia el que caminar y al que acabar llegando. Pero, ¿y después? Entonces empieza una segunda fase para seguir regando e ir podando la vocación según pasan los años. Es por eso por lo que León XIV escribió a todos los curas de Madrid una carta muy sentida con motivo de la asamblea presbiteral CONVIVIUM, el pasado mes de febrero. Guillermo Navarro, un seminarista de 25 años, resume a la perfección el sentido de la misiva, diciendo que «el Papa nos decía que no dejáramos de confesarnos» porque «el sacerdote no es un superhéroe». 

También tomó nota de aquella carta Jaime Fernández de Mesa, otro seminarista que nos atiende en este número y que —siguiendo con esa línea de a qué está llamado un candidato al sacerdocio— nos revela que él tiene mucha devoción por los próximos beatos seminaristas mártires, porque «me recuerdan que mi vocación no es a ser seminarista sino santo».

Podría suceder que este ejemplar que ahora tiene en sus manos haya llegado igualmente a un joven con sed de más y que, como Jaime en su día, se esté descubriendo con una «relación más viva con el Señor». O que, como Guillermo, experimente el «deseo de entregarme a los demás». Si ese es el caso y espera una señal para ingresar en el seminario, quizá el estar buscándola todo el tiempo sea una prueba más que suficiente.