La Santa Sede denuncia que el informe de la ONU tergiversa la realidad - Alfa y Omega

La Santa Sede denuncia que el informe de la ONU tergiversa la realidad

El Comité de la ONU para los Derechos del Niño ha acusado esta semana a la Santa Sede de no reconocer la gravedad y magnitud de los abusos sexuales a menores, ni de tomar las medidas…

Redacción

El Comité de la ONU para los Derechos del Niño ha acusado esta semana a la Santa Sede de no reconocer la gravedad y magnitud de los abusos sexuales a menores, ni de tomar las medidas necesarias para hacer frente a esos crímenes. Tras la conmoción inicial y la mesura en la primera respuesta oficial, el Vaticano ha denunciado que el informe parecía escrito de antemano y en base a prejuicios más que a hechos, y que, más que preocuparse de la defensa de la infancia, su objetivo es modificar la doctrina de la Iglesia sobre la anticoncepción o el aborto

La Santa Sede está dolida por el informe del Comité de la ONU para los Derechos del Niño (del que forman parte países como Arabia Saudí, Tailandia o Siria), pero no quiere que este episodio enturbie sus estrechas relaciones con las Naciones Unidas. En un artículo publicado el viernes en Radio Vaticano, desmintiendo las conclusiones del informe del miércoles, el padre Federico Lombardi comenzaba destacando que «no se puede hablar de un enfrentamiento entre la ONU y el Vaticano», y recordaba que la Santa Sede siempre ha dado «un fuerte apoyo moral a la Organización de las Naciones Unidas, como lugar de encuentro entre las naciones». Este apoyo lo prueban «los numerosos documentos e intervenciones de la Santa Sede en los más altos niveles, así como la participación intensa de sus representantes en diversos organismos de la ONU», así como «las visitas de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI» a este organismo.

El director de la Oficina de Prensa Vaticana resalta que «el tono, el desarrollo y la publicidad que obtuvo el Comité con su documento es anómalo respecto a los procedimientos con otros Estados que adhieren a la Convención». Muy al contrario que en este caso, sobre las recomendaciones dadas por el Comité sobre infancia, «casi nunca se escuchó un eco de la prensa internacional, incluso en países en los que hay incumplimiento de derechos humanos y de la infancia notablemente graves».

El portavoz Vaticano lamenta además que el informe no tomara «en cuenta las respuestas escritas y orales, dadas por los representantes de la Santa Sede», hasta el punto de que «hace pensar que el documento haya sido escrito con anterioridad o por lo menos impostado antes de la audición» del representante de la Santa Sede ante la Sede de la ONU en Ginebra, monseñor Silvano Tomasi, que, hace unas semanas, informó sobre las medidas puestas en marcha por el Vaticano y las Iglesias locales durante una larga comparecencia de 8 horas.

También este arzobispo expresó a Radio Vaticano su sospecha de que el informe estaba ya preparado de antemano, y lamentó que estuviera lleno de afirmaciones incorrectas. «Ésta es una simple constatación de los hechos, es una evidencia», dijo. «¡La Iglesia ha respondido y reaccionado y sigue haciéndolo! ¡Debemos insistir sobre esta política de transparencia, de no tolerancia de abusos, porque aunque sea un solo caso de abuso de un niño es demasiado!»

El padre Lombardi señala que el Comité parece haber basado sus conclusiones sobre las opiniones de algunas ONG contrarias a la Iglesia, ignorando en cambio las medidas tomadas en los últimos años por la Santa Sede. «Es típico de tales organizaciones no querer reconocer lo que ha sido realizado por la Santa Sede en la Iglesia en estos años recientes, al reconocer errores, al renovar las normativas, al desarrollar medidas formativas y preventivas», a pesar de que «pocas o ninguna otra organización o institución ha hecho lo mismo».

Pero lo más grave del informe es que rebasa ampliamente sus competencias, y entra a cuestionar las posiciones doctrinales y morales de la Iglesia católica en multitud de aspectos, dando indicaciones que implican evaluaciones morales sobre la contracepción y el aborto, o la educación en las familias, o la visión de la sexualidad humana, a la luz de una propia visión ideológica de la sexualidad.

Más que preocuparse sobre la prevención de abusos a menores, el objetivo del Comité parece ser cambiar la doctrina de la Iglesia sobre todos estos aspectos. Monseñor Tomasi lamentó, en particular, la contradicción de que un organismo de la ONU, que debería defender los derechos de los niños, impulse el aborto.

«Probablemente algunas organizaciones no gubernamentales -que tienen intereses sobre la homosexualidad, sobre el matrimonio gay y sobre otras cuestiones- han presentado, ciertamente, algunas observaciones suyas y de alguna forma han fortalecido una línea ideológica», añadió el representante de la Santa Sede en Ginebra.

RV/Alfa y Omega