La sangre de san Pantaleón vuelve a dar testimonio de su martirio - Alfa y Omega

La sangre de san Pantaleón vuelve a dar testimonio de su martirio

En el año 305, un prestigioso médico de Asia Menor fue decapitado por no renunciar a su fe en Jesucristo. Su nombre era Pantaleón y su martirio despertó tanta veneración que los primeros cristianos hicieron todo lo posible por recuperar sus restos. Entre las reliquias que hoy se conservan del santo, una es especialmente sonada: su sangre. Guardada en una ampolla y custodiada en el madrileño Real Monasterio de la Encarnación desde el siglo XVII, se licúa cada 27 de julio. Aquellos fieles que lo deseen, como cada año desde hace cuatro siglos, podrán contemplarla con sus propios ojos en el día de su fiesta.

Redacción

Este médico de Asia Menor fue asesinado en el año 305 por no renunciar a Jesucristo. Su sangre, conservada como reliquia en una ampolla, se licúa cada 27 de julio con motivo de su festividad

En el año 305, un prestigioso médico de Asia Menor fue decapitado por no renunciar a su fe en Jesucristo. Su nombre era Pantaleón y su martirio despertó tanta veneración que los primeros cristianos hicieron todo lo posible por recuperar sus restos. Entre las reliquias que hoy se conservan del santo, una es especialmente sonada: su sangre. Guardada en una ampolla y custodiada en el madrileño Real Monasterio de la Encarnación desde el siglo XVII, se licúa cada 27 de julio. Aquellos fieles que lo deseen, como cada año desde hace cuatro siglos, podrán contemplarla con sus propios ojos en el día de su fiesta.

«Hay constancia fehaciente de que todos los años sucede el mismo fenómeno», afirma el capellán del monasterio, Joaquín Martín Abad. Entre 1724 y 1730, trece doctores en Medicina y Teología hicieron observaciones y firmaron ante un juez «que dicha reliquia es la misma que han admirado y visto líquida y suelta el día del glorioso mártir, veinte y siete de julio; y pasada su festividad también la han visto, dura y condensada, como está al presente».

Actualmente existen dos ampollas con la sangre de san Pantaleón: la del Real Monasterio de la Encarnación y otra que se conserva Ravello, Italia. A pesar de su distancia geográfica, ambas atraviesan el mismo proceso cada año a la misma hora. «Unos dos meses antes el contenido de una y otra ampolla va cambiando de color, de más opaco se va haciendo más transparente y rojizo; al principio disminuye el volumen, como se si contrajera, y después aumenta el volumen cuando paulatinamente va a pasar al estado líquido», asegura Martín Abad.

Pero el día que mejor puede verse este fenómeno es el 27 de julio. «Después de la fiesta, otra vez, también poco a poco y progresivamente pasa al estado sólido: disminuyendo de volumen, perdiendo la transparencia y volviendo recobrar el color más oscuro en el que permanece el resto del año», añade el capellán del monasterio. Es un fenómeno, culmina, «que no tiene nada que ver con calor o frío, porque nadie manipula la ampolla» y la temperatura en los lugares que la albergan es estable.

Calendario de actividades

Este año, los preparativos para la fiesta de san Pantaleón comienzan el viernes 26 con la apertura del real monasterio de la Encarnación (plaza de la Encarnación, 1). Este templo acoge un amplio programa de cultos en honor al santo y a él pueden acudir los fieles que deseen venerar sus reliquias. A las 17:00 horas quedará expuesta la ampolla con la sangre del santo, que todos los años está en estado líquido en su fiesta. En esta jornada habrá eucaristías a las 19:00 y a las 20:30 horas. Además, cada media hora se dará a besar la reliquia de un hueso del santo.

Al día siguiente, sábado 27 de julio, el templo abrirá sus puertas desde las 8:00 hasta las 14:00 horas y desde las 17:00 hasta las 22:00 horas. Las eucaristías tendrán lugar a las 8:00, a las 10:00, a las 12:00, a las 19:00 y a las 20:30 horas. Durante los dos días habrá confesores para atender a los fieles que deseen reconciliarse en el sacramento de la Penitencia.

Alfa y Omega/Infomadrid