La revolución del fast fashion - Alfa y Omega

La revolución del fast fashion

Fran Otero
La moda rápida se alimenta con precios bajos y mucha rotación de prendas. Foto: Valerio Merino

Uno de los conceptos que hay que tener en cuenta para entender el actual modelo de negocio de la moda y sus consecuencias tanto personales como medioambientales es el del fast fashion (moda rápida). Lo explica con claridad la periodista británica Lucy Siegle en el reconocido documental The True Cost, sobre la industria textil en el mundo: «En vez de dos temporadas al año, tenemos 52. Así que nos llega algo nuevo cada semana. Se trata de aumentar la rotación del producto». La idea es poner delante del consumidor productos nuevos continuamente que, además, son producidos de manera rápida y a muy bajo coste. Es la estrategia que siguen Primark, H&M o Zara, entre otros. «La moda rápida quiere producir rápido –explicó Livia Firth, fundadora de Eco Age y embajadora de Oxfam en una cumbre sobre industria textil–, así que los trabajadores producen más rápido y más barato. El trabajador es el único punto de la cadena en el que se estrechan los márgenes al máximo. Tienes a esas empresas que hacen vaqueros en Bangladesh a 30 o 50 céntimos. ¿Cómo puede ser ético? No lo sé». Abanderada de numerosas causas sociales y esposa de Colin Firth, añade otra variable a su análisis, la del consumidor: «Nos hacen creer que somos ricos y pudientes porque podemos comprar mucho, pero, de hecho, nos hacen más pobres. El único que se hace rico es el dueño de la marca de moda rápida. Eso me enfada».